Bandera de Sabana Grande Bandera de Puerto Rico



Escudo de Sabana Grande

Sabaneños Ilustres

Los pueblos, su gente e instituciones, se hacen grandes cuando pueden mostrar con orgullo su historia.

ANIBAL GONZALEZ IRIZARRY
(1927 - )

Traductor, Locutor de Noticias, Profesor Universitario
por: Norberto Lugo Negrón1

Nació el 26 de febrero de 1927 como fruto del matrimonio de don Ricardo González y doña Margarita Irizarry. Recibió instrucción hasta el tercer año de escuela superior en Sabana Grande. Luego, al mudarse su familia para la Capital, ingresó en la Escuela Superior Central de Santurce, donde se graduó de cuarto año. Se inició en el campo de la locución desde los quince años de edad, siendo la emisora WPRA de Mayagüez la que le brindara la oportunidad en la radio. En esa primera incursión, el joven sabaneño demostró poseer una gran disposición artística, por lo cual no tardó la oferta de la emisora para trabajar como locutor.

Como
hombre joven de ideas brillantes, viajó a la ciudad de Nueva York e ingresó en la WWRL, actuando en La Voz Hispana del Aire. Al siguiente año (1951) pasó a la emisora WENX, donde tuvo a cargo la dirección de la División de Programas en Español. A la llegada del 1953, año de sucesos extraordinarios en Sabana Grande, nuestro compueblano ingresa en el Ejército de los Estados Unidos, donde cumplió el tiempo reglamentario y a su regreso se reincorporó a la radio en la ciudad de Nueva York. En esa renovada experiencia inició la transmisión de novelas con talento vivo mientras continúa estudios especializados en la School of Radio and Television Techniques, donde se graduó.

Para
el 1956 regresó a Puerto Rico y pasó a formar parte de WKAQ-Telemundo como anunciador. Para ese mismo tiempo contrae nupcias con la sangermeña Ruth Pérez Pérez. Al pasar los años continúa estudios postgraduados, logrando graduarse en Derecho. Don Aníbal González Irizarry es un ejemplo del hombre que ha perseverado y que ha tenido triunfos en sus metas profesionales y también en las personales, logrando una familia unida y ejemplar. De la unión de Aníbal y Ruth surgen sus frutos Aníbal y Lissette. Aníbal radica en los Estados Unidos donde trabaja para la Universidad de Texas; Lissette se desempeña en la Oficina de Planificación, en La Fortaleza. Esta solidez y armonía que irradia la familia del señor González Irizarry tiene su base en su arraigo religioso y valores humanos que siempre han mantenido.

Aníbal
en la actualidad continúa laborando en el espacio noticioso de WKAQ-Telemundo, Telenoticias en Acción, lo cual le amerita ser el decano presentador de noticias de la televisión puertorriqueña. Además de su labor diaria en la televisión, González Irizarry es Profesor de Comunicaciones en la Universidad del Sagrado Corazón, en Santurce,Don Anibal, desempeñándose como mensajero evangelista de la Primera Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) de Ponce. y tambien se desempeña como mensajero evangelista de la Primera Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) de Ponce.

Sabana
Grandevive lleno de orgullo de tener un hijo que día a día llega a miles de hogares puertorriqueños y que es digno ejemplo del puertorriqueño que lucha, progresa y mantiene los valores propios de un hijo de esta tierra.



Don Aníbal González Irizarry, orgullo de Sabana Grande.

Y AHORA, A LOS RECUERDOS EN DETALLE
Por Daniel Rivera Vargas2
EL NUEVO DIA
9 de julio de 2007

Más
de cincuenta años atrás nace la televisión en Puerto Rico y de forma simultánea se empieza a tejer la leyenda de este hombre ancla de Telemundo, cuya forma de decir crea escuela e impone estilo.

Aunque
para la década de 1950 su voz ya era conocida en el área oeste del País, el hombre que años más tarde se convertiría en el ancla por excelencia del periodismo televisivo de Puerto Rico recorría Nueva York en busca de un mejor porvenir.

La
voz de Aníbal González Irizarry, la misma que por cuatro décadas informó a Puerto Rico de “las noticias en detalle”, fue clave para una conquista muy especial: invitado por un primo y uniformado de soldado - por un servicio militar “bien obligatorio”-, don Aníbal visitó una iglesia presbiteriana de Brooklyn, donde para su sorpresa, se topó con aquella sangermeña que su hermanita Margie le había presentado en la Isla.

- “¿Te
casaste?” - le preguntó a una joven, llamada Ruth Pérez Pérez.
- “No
, ¿y tú?” - respondió la mujer.
- “No.
Estaba esperando por ti”.

Décadas
más tarde, doña Ruth reconoce que no fue el uniforme lo que la atrajo.

- “Siempre
me gustó su voz”, dijo la mujer sobre su esposo de hace 52 años.

Al
igual que Ruth, a Puerto Rico le gustó la voz de Aníbal. Acompañado de frases como “qué tal amigos” y “buenas noches y buenas noticias”, informó al país de eventos como el Cerro Maravilla, el asesinato de Kennedy y el fuego del Dupont. Recién cumplidos los 80 años el pasado 26 de febrero, Aníbal González Irizarry conserva intacta su voz. Una voz clara, fuerte, pausada, de cuidada dicción, seria. Pero no es una seriedad que intimida, sino que cobija y orienta. De hombre bueno.

Desde
niño en su natal Sabana Grande, Aníbal disfrutó del buen uso de la voz. Su padre, el maestro de obras Ricardo González Martínez – plomero, carpintero, ebanistero y electricista - gustaba de la poesía y escribió poemas en varios folletos que aún se conservan.

El
padre quedó ciego y junto a su mamá Margarita Irizarry le ordenaron a Aníbal, su undécimo hijo, que partiera a San Juan, a vivir con Richard, uno de sus hermanos mayores, quien trabajaba en Puerta de Tierra en la empresa Firestone, donde laboró de noche mientras estudiaba de día en la Central High de Santurce. Allí, en 1949, lo descubrieron.

“Fue
en esa escuela superior que alguien de Mayagüez me vio participando en el drama ‘Don Juan Tenorio’, de Zorrilla, y al verme en el escenario creyó que yo era una buena pieza para su estación de radio”, recuerda de su encuentro con Santiago Caino, de WECW.

Poco
después, comenzó su primer trabajo periodístico. “Empecé en las noticias en WECW, porque, déjame decirte que se había fundado por Juan Mari Bras el radio periódico La Nación. Yo trabajaba con Juan ese programa, comentando la noticia caliente del día. No había tanto asesinato como hoy día. De más está decir que con la presencia de Juan Mari Bras, el programa tenía un norte independentista. Yo era el locutor oficial de la estación y el señor Caino me asignó a él”, relató.

La
radioemisora murió de repente e irónicamente. Mientras transmitían la pieza “La danza ritual del Fuego”, los empleados vieron el humo de un incendio que destruyó la estación para siempre.

González
Irizarry pasa a WPRA y allí funda junto con Pedro Ojeda el radio periódico La Razón, pero aquí comenzaron los cantos de sirena desde Nueva York. Los amigos que partieron a la Gran Manzana regresaron con cuentos de las maravillas de la ciudad y, para 1950, el locutor se montó en “la guagua aérea”. Nueva York fue intenso para el que sería el ancla por excelencia de la televisión local. Laboró de empleado en una fábrica de radios para la guerra de Corea, trabajó en estaciones como WWRL con “La voz hispana del aire” – aunque negó versiones que circulan por internet de haber encarnado un personaje llamado “el monje loco” -, en WHOM y en WBNX, donde acuñó algunas de sus frases célebres, fue reclutado por el ejército, tuvo tiempo de comprometerse con su hoy esposa y, además, estudió televisión en dos academias.

Es
en esas academias donde se topa con don Ángel Ramos, el entonces magnate de los medios de comunicación y quien ya diseñaba traer la televisión a Puerto Rico.

“Él
nos decía: ‘Apúrense, muchachos, que voy a abrir pronto’ ”, recordó Aníbal. “Yo le dije una tarde a don Ángel: ‘Mire, yo no puedo ir en este momento porque quiero terminar de estudiar’. Él me dijo: ‘Bueno, el que no se vaya ahora no le aseguro nada’. Como que me presionó, y yo le dije: ‘Lo siento don Ángel, pero no puedo ir’”.

La
televisión nació en la Isla en marzo de 1954 y no fue hasta 1955 que el que luego sería icono del periodismo regresó a Puerto Rico por temor a la salud de sus padres - que le duraron otros 20 años - para encontrarse que no había trabajo. Desesperado, sin empleo, viviendo en casa de sus progenitores en Puerto Nuevo, González Irizarry le dijo a su esposa que si al día siguiente no encontraba trabajo, volvían a Nueva York.

Al
otro día, volvió a Telemundo para hacer un último intento e, inesperadamente, llegó su momento. Mientras hablaba con Conchita, la recepcionista, se topó con José “Pepe” Oviedo, un hombre bajito con fama de “comerse los nenes crudos” y administrador de las Empresas Ramos. Éste lo llevó a una oficina y sacó de su gabán una libreta que tenía anotado el nombre de Aníbal. Aparentemente, Ángel Ramos no lo había olvidado. Ese día, como coordinador de piso, comenzó en Telemundo y en 1962 era hombre ancla.

Durante
esas décadas, en las que también estudió Derecho y enseñó periodismo en Universidad, su voz informó al país de eventos tales como la muerte de Luis Muñoz Marín, el triunfo de Marisol Malaret, la visita del Papa. Lo más grato que recuerda de ese periodo - le costó decirlo - fue ayudar gente anónimamente. El trago más amargo fue Mameyes, el cerro desmoronado que mató a no menos de 95 puertorriqueños. El hombre ancla visitó Mameyes meses antes de la tragedia para elaborar un reportaje sobre zonas inundables. Ese domingo fatal caía “un diluvio infernal”, recordó el periodista. Viajó desde Lajas a San Juan, y pasó por Ponce, donde se ubica Mameyes. Por Coamo, donde el puente que ese mismo día se desplomó causando que varias personas cayeran al vacío. Y por Cayey, donde se desprendían las laderas de los montes. Esa noche, pero aún sin que el país conociera lo acontecido, Aníbal González Irizarry visitó una iglesia donde una mujer clamaba en voz alta: “Hay llanto, hay dolor, es urgente que esta congregación comience a orar, lo que estoy viendo es bien doloroso”.

Después
de una fructífera vida profesional, en 1994 vino el retiro, pero por supuesto se mantiene al tanto del medio noticioso. Su opinión sobre los nuevos periodistas es excelente. Considera fenomenales a los reporteros de hoy, pero les da un consejo: protejan la voz. “Cuidan excesivamente de su imagen física, cuán bonito me veo, la ropa, el peinado, pero se olvidan de la calidad de la voz, la articulación de la palabra. Eso es lo que forma la dicción. Yo quisiera oír que con la simple voz conquisten a la audiencia, que no tengan que depender del sensacionalismo”, dijo.

Pese
a su legendario legado, Aníbal descarta regresar a la radio. Hoy, vive en un apartamento en Guaynabo, es síndico de la Universidad Interamericana, goza de buena salud - asegura que hace ocho años puso 500 losetas de la casa en su finca de San Germán, sembrada de árboles como la quenepa y el mangó - visita su iglesia Discípulos de Cristo, es figura de campañas de publicidad – lo cual hace por estar retirado, aunque estima que está mal que lo hagan los reporteros en activo. Y, principalmente, disfruta el tiempo que puede compartir con sus hijos, la planificadora Lizzette González y el catedrático de Yale Aníbal González, así como de su único nieto, Andrés Emil.

“Creo
que he logrado cumplir un propósito para el cual Dios me creo. Si me hubiera creado para otro propósito, otro hubiera sido mi rumbo, otro hubiera sido mi norte. Creo que los dones que recibí de lo Alto, en mayúsculas, los he puesto en función del prójimo para vivir una vida con sentido”, dijo.


1. La mayor parte de esta información fue obtenida del libro "LOS MUNICIPIOS DE PUERTO RICO", SU HISTORIA Y SU CULTURA - SABANA GRANDE, escrito por el sabaneño Norberto Lugo Negrón; Estado Libre Asociado de Puerto Rico; Departamento de Instrucción Pública; División Editorial; 1988.

2. EL NUEVO DIA, Lunes, 9 de julio de 2007, págs. 26-27.

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