BORDADOS CON VALOR HISTORICO Y CULTURAL
Por:
Wanda Ivette Matías
EL NUEVO DIA
Sábado, 26 de marzo de 2005
Algunos pensarán que son pinturas, por los detalles tan exactos que tienen las imágenes de cada cuadro. Pero no, los trabajos de la artista y artesana Beatriz Nazario Torres son verdaderas obras de arte
bordadas con hilos de distintos colores en una máquina de coser antigua.Con ambas manos, esta artista mueve el pedazo de tela junto al bastidor, y con la máquina de coser le da forma a rostros como los de Tite Curet, Danny Rivera o Cheo Feliciano. Además, escribe dentro de la obra mensajes concienciadores o estrofas de poemas que transforman el cuadro en una pieza de valor histórico y social.Su labor se llama bordado pictórico y los trabajos se dividen en dos vertientes; desde los más comerciales, como pañuelos y manteles, hasta las obras de arte en tamaños pequeños, medianos o de cuadros grandes.La primera fase que Nazario Torres comenzó hace 46 años era una comercial, que incluía desde sábanas hasta trajes. Pero el tiempo pasó y descubrió en los hilos de colores la herramienta principal para exponer su interés por el arte haciendo retratos.“Son retratos en los que yo puedo poner todo lo relacionado con una persona, con su vida”, comentó la también artesana del petate quien con una foto puede hacer el retrato de una persona bordado en hilos de colores, pero incluyéndole otros aspectos de su vida que la describan.
En su carrera ha bordado sobre 300 cuadros, pero conservó para si sólo una pequeña muestra de los trabajos más apreciados como el dedicado a los anhelos de su madre Concepción Torres: “El hombre cava y no acaba” en el que muestra la paciencia y deseos de superación de las mujeres, muchas veces detenidos por los hombres.Pero los temas que ha trabajado Nazario Torres alcanzan distintos niveles desde lo indígena, la raza, la religión, las costumbres y la vida misma de quien es retratado.“Para retratos siempre trabajo con la persona... lo que hace y todo lo que se ha involucrado en su vida personal yo lo voy colocando en la composición”, agregó Nazario Torres, quien aprendió este arte en respuesta a la pobreza que imperaba en las décadas de 1930 y
1940.Explicó que para esa época, las abuelas enseñaban a las niñas a calar y a bordar. En sexto grado aprendió distintas técnicas procedentes de República Dominicana. Asimismo recordó que aprendió el calado de zurcido remendando medias sobre una bombilla.De ahí nació su interés por el bordado, que la llevó a proseguir
estudios universitarios en Educación de la Universidad Interamericana en San Germán y
maestría en la Penn State University en Pennsylvania.Natural de Ponce, pero residente en Sabana Grande desde que cursaba la escuela secundaria, Nazario Torres trabajó como maestra de bellas artes en el distrito escolar de Hormigueros, estuvo a cargo del Centro de Práctica para Futuros Maestros de Arte de la Universidad Interamericana, y ejerció como maestra en los departamentos de Arte y Economía Doméstica de esa institución universitaria.En 1985 ocupó la posición de representante de Promoción Cultural del área oeste, del Instituto de Cultura Puertorriqueña.Ha obtenido distintos premios y reconocimientos por su trabajo tanto a nivel local como nacional como el premio Borinquen del Club Exchange.“En la universidad fue que me pulí bien porque yo empecé a trasladar los conceptos del arte al hilo”, explicó la artista.Su primera exposición fue en 1979 en la Universidad Católica de Ponce.Entre sus
primeros trabajos en lona, en tamaños grandes, Nazario Torres destacó el indígena “Alma
Taína”, el retrato de la poetisa argentina Alfonsina Storni, y el recogedor de café.
Algunos de los trabajos iniciales de esta artista fueron adquiridos por el fenecido
alcalde de Ponce, Rafael “Churumba” Cordero.En la actualidad, los cuadros que borda son en tela de algodón y en tamaños más pequeños.
Los mensajes que escribe con el hilo y la máquina están dentro de la obra bordada, como en el cuadro a José de Diego que se exhibirá en un museo de Aguadilla.Otras de sus obras son un retrato a don Enrique Laguerre, un retrato de Rafael Hernández, uno sobre la cultura negroide “Tu Raza”, y el de un hombre gallero que murió en un centro geriátrico.