 Angel Santos Hernández Casiano CAYAYO (1922 - ) Unico Cigarrero en Sabana GrandeEntrevista por: Hiram Vega Pérez Don Angel Santos Hernández Casiano nació el 3 de noviembre de 1922 en el sector Toconales de la calle Nepomucena Santiago. Es hijo de don Manuel Hernández y doña Paula del Carmen Casiano. Tiene cuatro hijos: Neyda, Kelly, Calixto Manuel y Junior.Don Angel Santos aprendió a manufacturar cigarros a los catorce años y desde entonces éste ha sido su modo de sostener a su humilde y querida familia.Con mirada afable y gestos de gran luchador don Angel Santos, entrevistado por el compueblano Hiram Vega Pérez, nos explica el procedimiento de la manufactura del cigarro. Primeramente se moja la hoja, se envuelve en un saco y luego de tres o cuatro horas se despalilla. Luego se plancha la hoja, se pone encima de la tabla y se pone en paquetitos.Después se hace el maso donde se envuelve la picadura, que se llama el forro, y se le pone la hoja encima, conocida como capa.El cigarro se envuelve en un papel durante quince minutos aproximadamente para pulir el cigarro y al final se pone la hoja de encima y se le hacen los cortes de terminación.Los cigarros deben de medir de 3 1/2 a 4 pulgadas de largo. Se empacan en paquetes de 25 para su distribución. El ciento de cigarros se vende a $14.00.Debido a su condición de salud, don Angel Santos actualmente confecciona alrededor de 100 cigarros diarios. Entre sus clientes se encuentra el Honorable Armando "Mandy" Suarez, Presidente de la Asamblea Municipal de Sabana Grande; y el Sr. Jorge Negrón. Tiene además clientes de distintos pueblos del área como San Germán, Lajas, Guayanilla y Guánica.No existe duda de que don Angel Santos ha contribuído significativamente al desarrollo de nuestra cultura, hasta llegar a ser nuesto único cigarrero. ¡Que Dios le bendiga, don Angel Santos!
 UNA PASION QUE EL TIEMPO NO APAGA Domingo 18 de mayo de 2003 Por: Wanda Ivette Matías Especial El Nuevo Día
En un pequeño taller de madera, Cayayo pasa las horas feliz mientras prepara los cigarros que en un tiempo le sirvieron para criar a sus hijos, pero que ahora son también su pasatiempo y sustento.
Cayayo es el nombre con el que hijos, nietos y amigos de la comunidad Burén en Sabana Grande conocen al cigarrero Angel S. Hernández Casiano, de 80 años. Los cigarros que confecciona este sabaneño son más que un producto que vende en el hogar; en realidad son una pasión que aprendió cuando niño - a sus 10 años- por enseñanzas de sus tíos Silvio y Tito. En estos días, Cayayo vende algunos cigarros a amigos y conocidos que llegan hasta su hogar.Sin embargo, hubo una época cuando su humilde casa era visitada por españoles, sacerdotes y estadounidense que iban a comprar el paquete de 25 cigarros, recordó su hija, Neyda Hernández."Ha venido gente de Estados Unidos e inclusive le han hecho entrevistas de revistas conocidas de Estados Unidos", comentó Neyda al indicar que como vive solo, a veces su padre, por temor a gente que no conoce, prefiere regalar los cigarros a venderlos.En la actualidad, su pobre visión no permite que Cayayo pueda preparar la cantidad de cigarros que él quisiera hacer. Tiene problemas de visión y no recibe los beneficios del Seguro Social."Si pudiera hacerlos, podría vender como 1,000 todas las semanas. Pero como estoy enfermo, y ya la edad me ha superado la cuestión física, entonces ahora hago menos, hago 50", explicó Cayayo, quien vende el paquete de 25 cigarros a $6.De pequeño, este sabaneño aprendió primero el oficio de panadero, pero se dio cuenta que eso no le convenía así que aprendió a hacer los cigarros."Con eso he vivido to' el tiempo. Es más, no sólo que he vivido to' el tiempo, he cria'o cuatro hijos", comentó Cayayo, quien "rara vez" ha salido de Sabana Grande.Mientras mostraba a El Nuevo Día su área de trabajo y el procedimiento para preparar los cigarros, con instrumentos que él diseñó, confesó que lo que más le importa no es vender el producto sino fabricarlo. "Lo mío es, aunque sea entretenerme, elaborando cigarros", aseguró.Dependiendo de la calidad del material, o tipo de tabaco que utilice, es el tiempo que se tardará en la elaboración. Puede tardar un minuto en preparar un cigarro, lo que consiste en envolver el tabaco, cortarlo y pegarlo.Su casa de madera la construyó con el dinero que obtuvo de la venta de los cigarros. Y su taller -ubicado detrás de la casa- se moja cuando llueve porque el techo de zinc está dañado."Llueve mucho y se le daña el material del tabaco, y eso para él es su fabrica", lamentó la hija.
En la entrada del cuarto -taller- está la mesa donde trabaja este cigarrero. Las hojas de tabaco las guarda en latas de galleta, utiliza pega de trigo que él mismo elabora, presiona los cigarros colocándole encima un libro y una pesa, y finalmente envuelve el paquete de cigarros en papel de celofán.Esta semana Cayayo preparaba los cigarros con hojas de tabaco de Estados Unidos, aunque prefiere la de Puerto Rico, que es más suave, pero difícil de conseguir. El tabaco del país es el mejor y él lo ha estado elaborando desde niño, antes para vivir y ahora, a los 80 años para entretenerse, aunque todavía vende pero en menor proporción. |