Bandera de Sabana GrandeBandera de Puerto Rico



Escudo de Sabana Grande


Personajes típicos
De
SABANA GRANDE


Rafael Almodóvar, alias FIFI, personaje típico de Sabana Grande.
RAFAEL ALMODÓVAR DEL VALLE
(FIFI)

Los pueblos, su gente e instituciones, se hacen grandes cuando pueden mostrar con orgullo su historia.

¿Quién
en Sabana Grande, y quizás en otras partes de Puerto Rico, no conoce o ha escuchado hablar de FIFI?, ese personaje típico de nuestro pueblo que nos deleita con sus ocurrencias y con sus chistes. ¿Quién de nosotros, los sabaneños, no le ha pedido que haga una maroma, o que nos cuente un chiste - y muchos que se sabe -, o que nos hable de AIDA, su novia imaginaria, que lo acompaña a donde quiera que el va? Aunque no posee carro siempre se las arregla, ¿caminando?, para llegar hasta cualquier velorio que haya en Sabana Grande, costumbre que aprendió de su "Papi Lando", en donde entretiene a los asistentes con sus chistes e historietas. O cuando nuestros Petateros juegan, ya sea en casa o visitando otros parques, allí encontramos a Fifi, animando a nuestro equipo o echandole un fufú al equipo contrario para que no nos derroten.

Persona
humilde es este Fifi, que parece que conoce a todo el que lo saluda, pero, ¿qué conocemos de él...? Yo sé que se recuerda de mi, pues cuando le preguntan quién soy, contesta: "Ese, ese es el nene de Morales".

Así
es la vida; tal vez algún día podamos conocer un poco más de este humilde sabaneño,; en un futuro cercano, si Dios me lo permite, me sentaré a conversar con él y tratar de conocerlo un poco más y traerles a ustedes su historia, para que cuando el ya no se encuentre entre nosotros, las futuras generaciones que oigan hablar de Fifi sepan quien fue este humilde sabaneño,.

Por
el momento, quiero compartir con ustedes dos poemas que nuestro ilustre poeta, Don Calixto Carrera Montalvo, le dedicara a Fifi.


FIFI
12 de agosto de 1979

Le dicen Fifi... Como su nombre escaso
hele allí caminando en zancos de escaseces
sobre del trillo sin cármenes ni canciones
más roto de sañudas arideces...

Este es Fifi... La soledad elástica
a su radio de acción le pone corpulencia
y pone guardarrayas al cerebro
para vedarle lúcida experiencia...

Para hombres como éste no endechan los poetas,
ni cincelan efigies,
ni tienen notas de tristor las liras,
ni nadie le urdirá para su fosa una tarja sencilla de laureles...
y pronto le reclama como suyo
el déspota sin alma del olvido...

Para éstos el silencio
hace gordo con prontitud su fuero
sobre el lecho de tierra que el recuerdo entierra
y en el rol de los héroes del diarismo
la estampa de su nombre vá al desdoro...

La vida tuvo la color de la penuria,
de la lucha sin tregua,
de la prueba
y de su boca en desesperación
le brota el volcán de una maldición
contra una suerte cruel que le persigue
llamándose su novia...
Si así lo hace.., ¡tiene la razón!


TAN SOLO FIFI

No tiene mar, más existió su Playa
y fue una vez el tabacal del este
y río con caudal de aguas sin peste
y en la Borinquen nuestra urbana raya.

Hoy mucho ya no es: un tren rampante,
el Kiosko de la plaza con Silverio,
de Juan Yunqué la barba de hombre serio,
de Flor Varilla el aire de elegante...

No es la singular calle del Hueso,
ni está la Chichambra cual no está Varsovia...
Tan solo Fifi, a la imaginaria novia
Aida, le tira, por el aire un beso.


Rafael Almodóvar del Valle, alias FIFI, Descansa en Paz, querido amigo.

HA MUERTO FIFI
27 de marzo de 2009

Murió
inesperadamente. Y la noticia corrió veloz por todos los rincones de Sabana Grande, provocando asombro y una profunda tristeza. No ha habido nadie en el pueblo que se halla impactado ante la muerte de este querido y especial amigo, tan conocido en Sabana Grande y orgulloso de ser el personaje del pueblo.

Fifi
murió con la misma sencillez que vivió, sin sufrimiento, sin enfermedad, sin un motivo conocido, sin que nadie lo sospechara siquiera, simplemente se nos durmió en su cama y se nos fue para siempre en un profundo y apacible sueño.

Cuánto
vamos a extrañar la figura de Fifi en todas las áreas del quehacer diario, en este pueblo que lo vió nacer, crecer y darse a conocer. Jamás una campaña política va a ser la misma sin Fifi, lo extrañaremos en los grandes eventos, en las fiestas tradicionales, en la Semana Santa, en la Navidad, en el Maratón del Pozo, y sobre todo en el parque de pelota junto a sus queridos Petateros, enojado cuando perdían, eufórico de alegría cuando ganaban. Lo extrañaremos toda la vida porque se nos fue el más fiel de los amigos, el fanático número uno de nuestros Petateros.

Fifi
era un niño grande, o un hombre niño. Habitaban en su corazón los sentimientos puros y sinceros, limpios y espontáneos que solamente conocemos a través de los niños. Era muy inmaduro para unas cosas pero tenía una madurez muy particular para otras. En su mente no existía la malicia ni el odio, ni pensamientos dañinos o intención de dañar a nadie. Por esa misma inocencia que lo marcaba, no era capaz de disimular su temperamento y no importaba que estuviera frente al Obispo, si tenía que expresar su sentir lo expresaba abiertamente. Con la franqueza que lo caracterizaba bastaba que cualquiera lo provocara para aparecer el Fifi que, como un niño grande, no sabía disimular porque siempre iba de frente.

Era
un buen muchacho que tenía un gran corazón. Era fiel a sus principios y a sus creencias que no quería que nadie le quisiera cambiar, como el amor a su Partido Popular, el respeto hacia los procesos democráticos, su participación en las campañas, la integridad hacia los postulados de su Partido, y el fervor hacia los que los consideraba sus líderes, en quienes depositaba toda su confianza, líderes que eventualmente nos íbamos convirtiendo en sus padres simbólicos. Así como por largos años Lando López fue “Papi Lando”; cuando Lando dejó la Alcaldía y llegó Toño a dirigir los destinos de nuestro pueblo, se convirtió también en “Papi Toño”. Y gracias a Toño, Fifi tuvo la mejor experiencia de su vida, ir a un Desfile Puertorriqueño en Nueva York. Todos temían que en la Gran Manzana, Fifi pudiese hasta perderse, pero su comportamiento fue ejemplar y obediente, fascinado por lo desconocido y tan feliz, que hasta el fin de sus días recordaría su viaje en avión y su estadía en Nueva York.

Conmigo,
fue distinto, porque al principio como que no me quería, fue poco a poco y me visualizó en la realidad de que era Alcalde y también entonces me convertí en su “Papi Papín”.

Fifi
siempre estaba pendiente de los pasos de sus Alcaldes. A todo el mundo le preguntaba – cuando estaba Lando o cuando estaba Toño – “¿Y Papi, ya llegó de San Juan?”, aunque no estuviéramos en San Juan. En su mundo se formuló la idea de ser un especie de Ayudante de Alcalde, preocupado por la Flota Municipal, por la infrastructura, por los proyectos. Cuando sabía de un proyecto, decía “¿Cuándo comenzamos tal cosa, o, cuando llega tal vehículo? Tenía un gran sentido de pertenencia, un orgullo patrio incomparable. Fue siempre un ciudadano responsable y cuidadoso de la propiedad del pueblo. En una ocasión lo ví regañar fuertemente a unos jóvenes estudiantes que estaban apostados frente a la Alcaldía que había sido recién pintada y tenían los pies recostados en la pared, porque la estaban ensuciando. Los jóvenes lo tomaron a relajo y ni caso le hicieron, pero en honor a la verdad, el razonable en este asunto era él. Siempre he pensado que si un gran número de nosotros tuviera el sentido de pertenencia, el compromiso y el amor a Sabana Grande que existía en Fifi, seríamos la ciudad modelo.

Todos
conocíamos quién era Fifi, pero pocos sabían que su verdadero nombre era Rafael Almodóvar, el hijo único de Doña Petra, muerta hace unos años. Acababa de cumplir 62 años a principios de marzo. Tenía una rutina de vida y solía ejecutarla diariamente; las mismas caminatas, el mismo propósito, hablar un rato y sobre todo tomar café negro. Diariamente visitaba muchos negocios de nuestro pueblo, Mr. Special, el Burger King, allí estaba con la gente y generalmente sobre las personas que habían muerto en el pueblo. Y es que Fifi era como un obituario, pendiente a la funeraria para saber a quiénes estaban velando. Pero no tan solo se encargaba de anunciar los decesos, sino que asistía a casi todos los velorios, conocidos o desconocidos. Lo hacía con un gran fervor y respeto hacia la vida y a la muerte.

Era
un católico práctico, no faltaba a la Iglesia, por años fue la persona encargada de repicar las campanas de la Iglesia y con que magistral conocimiento lo hacía, diferenciando el repique de campanas por un evento alegre como la Santa Misa, de un evento doloroso como la muerte de un ser humano. Nadie le enseño esta labor, el solito, con un oído magistral, fue capaz de aprenderlo como también fue capaz de aprender tantas cosas. En un momento dado de su vida, cuando los Alcaldes de Puerto Rico permanecían por muchos años, Fifi sabía el nombre de casi todos los Alcaldes, comenzando por Lando y terminando por Doña Felisa.

Su
familia inmediata eran sus vecinos, que siempre estaban pendientes. Hay que agradecer a la familia de Chele y a los amigos que se acercaban para estar pendiente qué le hacía falta o si Fifi no se levantaba, qué había que hacer por él. Pero su familia verdadera era el pueblo, los que lo queríamos, los que le dábamos la mano y les ayudábamos en sus necesidades. Si de algo me siento plenamente satisfecho es saber que en sus últimos años de vida pudo disfrutar de una casa bien construida, con todas las comodidades, gracias a que nos dimos a la tarea de sacarlo de las carencias en que vivía – con la ayuda de Reimundo (Martínez), de Johnson (Pagán) – logramos construirle una casa y tocamos entidades de Sabana Grande para que nos dieran los muebles, la cama, lo necesario para que también fuese nuevo. Agradecemos la colaboración de la Cooperativa en aquél entonces, de algunos comerciantes y de entidades. Pudimos amueblarle la casita con todo lo necesario para que tuviera una vida de calidad. Con este proyecto logramos no solamente suplirle a Fifi cosas materiales tan necesarias, sino también demostrarle que no estaba solo, que aunque sus padres no estuvieran habíamos personas que sí lo queríamos y que nos preocupábamos por él. Yo sé que el estaba totalmente agradecido de todos los que le ayudamos a construir y amueblar su hogar, porque entre todas las características buenas de este especial hermano estaba el agradecimiento, que lo demostraba de mil maneras distintas sin tener que darnos las gracias como suelen hacer las personas que razonan.

En
su irracionalidad, Fifi era un ser humano razonable. Si alguien, en algún momento, con un gesto o una palabra él pudo ofender, le ruego que en este momento que no lo tomen en cuenta por que la inocencia de este ser era tan enorme que no diferenciaba el bien del mal. Pero en su corazón a mí me consta que no existía maldad porque eso, estoy seguro, en este momento debe de estar visitando todos los rincones del cielo junto a los ángeles del Señor, junto a Lando y tantos otros compueblanos conocidos de él que se fueron a la gloria celestial. Allá estará repicando las campanas celestiales al ladito de Dios, donde solamente las almas privilegiadas tienen derecho a estar y solo los limpios de espíritu podrán ver el rostro de nuestro Señor.

Fifi,
nuestro eterno personaje se quedará en el recuerdo y en la leyenda de este pueblo. Pasará a formar parte de la historia de Sabana Grande como lo que fue, un hombre que nunca fue a la escuela pero se graduó en la escuela más importante de todas, la de la vida. Un ser humilde que se conformaba con lo que la vida le diera y de esta manera era feliz. Nos dio lecciones de vida a todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo, nos hizo reír, nos resultaba divertido, era jocoso, transparente, sincero, fiel, amaba la vida, pero no lo sabía siquiera. Una taza de café negro lo hacía tan feliz como si hubiese recibido el regalo más preciado del mundo. Entraba a la Iglesia, al teatro, a donde fuera, con la ropa y los zapatos que tenía y rompía el protocolo, y se sentía muy bien. Nunca envidió los lujos ajenos porque no sabía que los lujos existían. Nunca odió a nadie porque no sabía que el odio existía. Nunca tuvo prejuicios porque no sabía que existían los prejuicios de ningún tipo. Nunca hizo daño a nadie porque desconocía de la maldad ajena. Sus enojos eran pasajeros y pasaba de éstos a la risa en cuestión de segundos. Llevó una vida plena, participaba de todas las actividades religiosas, recreativas, políticas, deportivas, porque su único afán en la vida era vivir feliz y en paz consigo mismo y con su Sabana Grande querido.

Fifi
murió como mueren las palomas, sin dolor, sin sufrimiento, como si un ángel del Señor lo hubiera venido a buscar y se lo llevara pacífica y tranquilamente hacia la paz eterna. Que descanse en paz el querido amigo de todos los sabaneños, Fifi. Nosotros nos encargaremos de perpetuar tu paso por la vida. Duerme en paz para siempre y que Dios te bendiga por los siglos y los siglos, AMEN.


Mensaje pronunciado por nuestro Honorable Alcalde Miguel G. "Papín" Ortiz Vélez durante el entierro de nuestro querido, humilde y nunca olvidado compueblano Rafael Almodóvar del Valle "FIFI", en el Cementerio Municipal de Sabana Grande el día 29 de marzo de 2009.


Rafael Almodóvar del Valle, alias FIFI, compartiendo con su Alcalde Papín Ortiz.


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