I
En la falda de la sierra
cerca de un árbol frondoso
existe un pequeño pozo
que su mística encierra.
Eres pedazo de tierra
santa y bendecida,
por tí daría la vida
por doquiera que yo ande,
eres tú Sabana Grande,
mi gran joya querida.
II
Hoy un clamor yo escucho
y no necesito que te vea,
cual Quijote a Dulcinea
confieso que te quiero mucho.
Cuando por mi patria yo lucho
por extención quedas incluída,
y este hijo que no te olvida
al recordarte su corazón se expande,
eres tú Sabana Grande,
mi gran joya querida.
José Osvaldo Morales Colón
24 de octubre del 2000
Joint Intelligence Center Pacific
Pearl Harbor, Hawaii