Parque de beisbol
de liga pequeña,
y también del que sueña
el algún día llegar
a las ligas mayores y emular
a Clemente y a Igor.
Junto a mi hermano mayor
subíamos la cuesta,
para jugar con mucho vigor
hasta llegada del sol la puesta,
y al llegar a la puerta
de casa, donde mami nos esperaba,
a bañar rápido nos mandaba
pa' quitarnos el polvo de encima.
Y ella en la cocina,
como toda madre buena,
nos preparaba la cena
que esa noche íbamos a comer,
y así podíamos ver
lo mucho que nos quería,
pues no hay mayor pleitesía
que a una madre obedecer.
En tus campos me deslizé
yendo de segunda pa' tercera,
y también en la primera
base de tu diamante.
Eres tú, pequeño gigante,
lugar donde mis sueños forjé,
ya que en tí fue que empezé
mi vida de pelotero,
por eso hoy yo quiero
mis musas dedicarte
y venir a cantarte
con todo mi corazón
esta linda canción
pues te llevo como estandarte.
Siempre echando pa' lante
con orgullo y con honor
pues tú fuistes el mejor
de los parques de pelota,
y si viene Berty y la bota
o si mete un palo largo,
emularlo quiere Franco,
que lo de buen pelotero ya se le nota.
Me cuenta Humbert que al principio
se bateaba desde el área norte,
cerca de donde está el poste
con la caja para el alumbrado.
Poste, testigo que no has hablado,
mudo, al igual que el precipicio
de la montaña, que se hizo
para hacerte más espacioso.
Te has convertido en famoso
parque de pequeñas ligas
por eso hoy no hay quien diga
que en tí no ha jugado,
y en tus bases se ha deslizado
para poder anotar
una carrera y ganar
el campeonato anhelado.
Ni tampoco he olvidado
que bajo nuestro hermoso cielo azul,
Parque "Domingo Cruz"
una vez llamarte quisieron
cuando en los jardines te pusieron
una pizarra, hecha de paneles,
con sus entradas, del uno al nueve,
una verja, y los postes de luz.
Yo me recuerdo que bateé
desde el sitio en donde hoy
se encuentra el jardín izquierdo,
por eso cuando yo voy
hasta tus lares yo me pierdo,
pues al regresar me encontré
confuso y desorientado
al notar que tu plato han cambiado
para cerca de donde Nangue se sentaba,
que en balcón de su casa se pasaba
todo el santo día observando
a los feligreses que íban pasando
tal vez con destino al Pozo,
costumbre que desde mozo
a él se le pegó,
y el apodo que se ganó,
el de "Nangue Cigarrón",
tal vez por su tabacón
que fumando siempre estaba,
o por tararear una canción
que con sus labios entonaba.
Cigarrón, pronombre que no le gustaba
y él nos lo dejaba saber,
nosotros le gritábamos por ofender
y él nuestras madres nos recordaba.
Nangue, siempre con su radio
pegado cerca de la oreja,
como aquél que no deja
de que alguien se entere
lo que allí se dijere
para evitar agravios.
Y recuerdo al pa'i de Octavio,
Tito Irizarry, alias "Caimán",
que para ganarse el pan
al parque llegaba primero,
lo cuidaba con mucho esmero
como a uno de sus muchachones,
un parque en buenas condiciones
para él era lo primero
pues no importaba el dinero
que le pudieran pagar,
su mayor satisfacción era ver jugar
a los equipos que allí se llegaban
y a la pelota caliente jugaban
hasta más no poder,
o hasta que no se podía ver
el sol por detrás de la montaña,
ese sol que con sus mañas
a los bateadores cegaba.
El cambio del plato se hizo
para así poder evitar
el tener que pedir permiso
cuando la bola fuera a parar
en el Salón de Belleza de Zaida,
que tenía aquellas vitrinas,
o para evitar que la bola caiga
en el patio de las casas vecinas.
Pues cada vez que bateaban
un tremendo cuadrangular
allí la bola íba a aterrizar
y ellos nos la regresaban.
Pero lo poco divierte
y lo mucho enfada,
y algunas veces sonriente
otras veces enojada,
la mamá del Nangue que les hablé
se molestaba una y otra vez
pues no la dejábamos cocinar
cuando la veníamos a importunar
para que la bola nos regresara.

Cuando tu nombre cambiaron
te pusieron por todo lo alto
ese día que te nombraron
"Parque Guifo Montalvo".
Estimado Guifo, que mucho dolor
sentimos cuando tu voz desapareció,
por eso le rindieron honor
a quien honores mereció.
Aún recuerdo su voz risueña
cuando decía con majestuoso donaire
"Está ardiendo el Fraile",
ésa era su contraseña,
o lo bien que se desempeña
narrando los juegos de las mayores,
o con el fondo de los tambores
en sus parrandas navideñas.
Pues todo el que vive sueña
con venir a Las Toscas a jugar
y batear de cuadrangular
sobre la montaña y sus peñas.
Esa es hazaña que el monte impide
por que hay que tener fuerza en cantidad,
y si alguien por casualidad
esa hazaña lograra realizar
la verja había que brincar
para buscar la bola en la Gaztambide.
Los muchachos del barrio se reunían
y cuando al parque llegaban
con solo dos bases jugaban
si muchos de ellos no habían.
Además, no todos podían
su guante y bola comprar,
por eso se lo tenían que prestar,
todos como muy buenos amigos.
De estas cosas fui testigo
porque de ellas participé
si aquí fue que me crié,
en Las Toscas, mi parque,
lugar donde todas las tardes
hacíamos una guerilla,
empezábamos con la tijerilla
para ver quién primero bateaba
y con una patada se trataba
de tumbarle al otro el bate,
costumbre en mi Pueblo del Petate,
pueblo lleno de felicidad,
donde todo corazón late
al ritmo de la hermandad.
Aunque eres parque de beisbol
has servido para otras cosas,
como cruzadas religiosas
o torneos de softbol,
de todos ellos el mejor
el de la Hermandad Inter-Entidades.
Has sido anfitrión de animales
como los del Circo de los Hermanos
Marco,
con Palomo, aquél caballo blanco
que inteligentemente saludaba
cuando él te localizaba
sentado en los palcos.
O de aquellos fangosos charcos
que quedaban como trincheras
debido al agua de las neveras
que en los kioskos ponían
las entidades que querían
participar de la verbena petatera.
Ahora en ti se espera
que eso no vuelva a pasar
pues todos te vamos a cuidar
para que eso no prosiga,
y lleguen a las Grandes Ligas
las estrellas que de tí saldrán
pues pronto te convertirán
en un estadio para las Pequeñas Ligas.
José Osvaldo Morales Colón
22 de agosto de 1994
Naval Space Command
Dahlgren, Virginia, EEUU