MATER AMABILIS Poemas A Mi Madre Por: Calixto Carrera Montalvo
Prólogo por: Adrián Nelson Ramírez
Años antes, tal vez unos diez años atrás, ya había entrado en algún contacto con alguna parte del material poético que hoy está incluído como parte de este libro "Mater Amabilis". Recuerdo con bastante precisión haber leído algunos de los poemas en un proceso de selección de poemas en que ayudé al autor para un recital poético en Sabana Grande con motivo de un Día de las Madres. Tarea que no fue fácil debido a la gran cantidad de material, todo de magnífica excelencia. Me sorprendió, para ese entonces, la enorme cantidad de labor poética creada por mi amigo Calixto. En la conversación de rigor del evento descubrí alrededor de unos treinta libros de poemas inéditos. Había de todo y para todo. Para ese entonces me detuve a revisar algunos de los poemas por pura curiosidad.Esa fue la primera vez que tuve contacto con este magnífico material poético. Por espacio de algún tiempo estuvieron en mi mente algunos de los versos, o frases de varios de los poemas que más me habían impactado. Esa es la magia que tiene la poesía, casi siempre aparece un verso nuevo que tiende a encerrar un universo o que precisa un rasgo momentáneo que deja una huella inborrable, por la profundidad de la incisión que abre en el espíritu. Entre ellas recuerdo, y recordaré siempre, un poema del cual las dos primeras líneas encierran para mí todo lo que se puede aspirar o desear para una madre:"Si pudiera, madre mía, resguardarte y por siempre retenerte..."Para ese entonces participé en un par de recitales desarrollados espontáneamente por Calixto, donde algunos temas iban influyendo y ampliando la versatilidad de la palabra ennoblecedora y dignificadora, con que mi amigo adornaba la inmensa figura de la madre, la hacedora de virtudes y señaladora de caminos, la madre que conoce de nuestras debilidades más íntimas y secretas, la madre que no conforme con darnos la existencia, nos entrega su vida en un acto callado de abnegación y sacrificio. Pero no es solo la madre... es la mujer toda, a ese ser que en sus momentos de mayor inspiración Calixto la eleva al pedestal de la Máter Amábilis, por encima de todo personaje real y existencial.Hoy, tiempo después llega a mis manos ese material nuevamente. Regresan a mi mente tantas imágenes anteriormente vividas, y reviso frases y versos que me envuelven a la ruta de la inspiración maternal. Hoy veo su mayor amplitud y profundidad, el sueño de Calixto casi realizado. Cientos de versos que desfilan ante mis ojos como cuentas, como notas armónicas de cantos celestiales interpretados por ángeles en vuelo suspendido y momentáneo. Ráfagas de luz interior escapada a hurtadillas por las celosías de la vigilia perpetua, de quien ha visto en la madre la más inspiradora de las criaturas de la Creación. Cientos de versos que testimonian la persistente e incansable devoción de un hombre para con su ser más amado, más dignificado por la palabra poética.Sé con cuanto empeño Calixto ha deseado ver este poemario impreso. Este, principalmente, éste que contiene para él lo más preciado de su labor poética. Aún, entre sus libros de hondo compromiso patriótico, siempre el poemario de las madre se le ha presentado como su selección primaria por excelencia. No es para menos. Considero este cuaderno uno de los más inspirados y logrados. Son pocos los poetas que han logrado una producción tan vasta, tan abundante, de tanta exquisitez y transcendencia. También son muy pocos los poetas que han encontrado tanto cántico y tanta nostalgia para dedicarle a ese gran ser. Son muchos los cánticos de alegría como los siguientes:
¡No hay cariño comparable a su cariño! ¡No hay amor tan sacrosanto, sin mensura!...
    
Lleva el alma como un cáliz, siempre llena de la esencia milagrosa de los cielos... Es el cáliz donde el hijo liba anhelos y fecunda ilusiones, Te quiero, mi mamá... Lo que te quiero medirlo no lo sé... Mi Dios me entiende
    
Tú, preciosa...; tú, benigna...; tú, virtuosa flor de amor..., llevas la esencia mejor que ser madre es cosa digna...;
Hay una belleza poética muy hermosa en sus nostalgias y clamores como en los siguientes versos:
De mi madre recuerdo su inefalbe cariño... su sufrir abnegado..., sus purezas de alma
    
¡Que aguarde, si...! ¡Que aplaze el triste día que me obligue a sufrir su triste tarde sin tí en un cerco de tiniebla fría!
    
Al verme en el sendero sin su presencia augusta, me es dura la jornada y frígido el invierno... Hoy se cumplen dos años... ¡Enero diecisiete! Pasó la sombra fosca sobre la luz del día...
    
Y pronto se verá - santo consuelo - que pasa mi mamita cual lo anhelo de brazos de la muerte al Brazo Eterno
Por otro lado podemos admirar la gran cantidad de poemas escritos en el Día de las Madres. Casi toda la última parte del poemario recoge los poemas escritos en esta ocasión especial. Esto demuestra su eterna devoción a este día que empieza a tomar una significación más amplia que cualquier otro día festivo o de recordación. Enaltece ésto, frase tales como:
Para tí, mi mamá, traigo estas flores la válida expresión de los amores del hijo tuyo que jamás te olvida...
    
Hoy, ya sin tí, tras los catorce eneros recuerdo tus consejos lisonjeros que más me hacían triunfador y fuerte...
En estos versos se puede apreciar el hondo compromiso cristiano del poeta. Su relación con la fe cristiana que rige su comportamiento en su existencia terrenal, en espera de esa finalidad celestial. Veamos algunos versos:
¡Bendita madre mía...! ¡Me encontraré contigo en la mansión celeste...! ¡Jesús, mi buen Amigo nos unirá de nuevo por siglos infinitos...!
    
Y una vez más también, oh madre, añoro con timbre de la voz asaz sonoro decirte ante Jesús, "¡¡Bendita seas!!"
    
Sé que mañana, cuando Cristo venga, le podré contemplar siempre a mi lado
    
Del sueño en que descansa, el Santo entre los Santos le llamará, diciendo, "Retorna ya a la vida..."
    
Bien sé que el Cristo Salvador regresa y llegará su voz hasta la huesa do duerme silenciosa aquesta madre.
"Máter Amábilis" es una confesión en secuencia del enorme amor de nuestro poeta, hacia su madre que vive todos los días en los versos inconclusos por el tiempo. Hacia aquella madre que no ha muerto en su corazón y quedan unidos por la palabra, por el verso, en espera del reencuentro en presencia de lo Divino. Este libro es casi un diario de plegaria, es casi un cofre de amor para todas las madres del mundo, mediante la más grande de todas ellas, la madre del poeta. ¡Disfruten su lectura!
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