Bandera de Sabana Grande Bandera de Puerto Rico



Escudo de Sabana Grande

ARTESANOS SABANEÑOS

Los pueblos, su gente e instituciones, se hacen grandes cuando pueden mostrar con orgullo su historia.

Doña Monserrate Montalvo Montalvo, Artesana Consagrada de Puerto Rico, MATRIARCA DEL PETATE

MONSERRATE MONTALVO MONTALVO
TEJIDOS EN PETATE


CONVERSANDO CON...
DOÑA MONSERRATE MONTALVO

Rodeada
de sus nietos, una tarde encontramos a doña Monserrate en su acogedor hogar. Nos recibió alegremente e immediatamente nos invitó a compartir el exquisito dulce de mangó que confeccionó en su fogón.

Mientras
conversábamos, nos relató su linda historia llena de sacrificios y bendiciones.

Nació
doña Monse, como cariñosamente le conocemos, el 4 de octubre de 1910 en el Barrio La Torre, Sector El Cedro, de Sabana Grande. Hija de don Anselmo Montalvo y doña Eleuteria Montalvo, de quienes aprendió el trabajo que con mucho orgullo realiza. Relata que no pudo asistir por mucho tiempo a la escuela debido a la gran distancia que había desde su hogar a la misma.

El
trabajo en sus años de niñez era la agricultura, especialmente en el cultivo de la caña de azúcar, café, tabaco, algodón y otros, del cual dependía la economía del hogar. Además, en su tiempo de ocio se dedicaba a elaborar petates y escobas, materia que se obtenía de la palma del petate que abundaba en el Bosque de Susúa. Más tarde éste se convirtió en el oficio de ella y de sus catorce hermanos. Nos cuenta con entusiasmo cómo y cuánto tiempo les tomaba el tejer los petates. Luego de terminar los petates se levantaban a las tres de la mañana para venderlos en la Plaza del Mercado de San Germán. Éstos se vendían a cincuenta centavos cada uno. El petate se utilizaba para dormir y más tarde se usó para secar café.

Conoció
a su esposo en las faenas del campo y con solamente un adiós le prendió su corazón. Tras ocho años de noviazgo, contrajo matrimonio con don Venancio Pagán Montalvo. De esta unión nacen nueve hijos. Conserva gratos recuerdos de su esposo ya fallecido, porque con amor y sacrificio levantaron una extraordinaria familia. Ese amor es la fuente de inspiración para seguir adelante con sus hijos, nietos, biznietos, con quienes comparte día a día. Con sonrisa pícara dice que añora aquellos días cuando salía de parranda, las promesas de Reyes y los bailes en el soberao, donde no faltaba el seis chorreao. Los bailes comenzaban a las seis de la tarde hasta las seis de la mañana y en algunas ocasiones las fiestas duraban dos o tres días. ¡Qué días aquellos!

Humildemente
dice: "Dios me ha dado muchos regalos, sobre todo una familia amorosa, quienes me están organizando la celebración de mis 90 años de edad". Continúa su relato diciendo: "Me siento querida por la gente y recibo muchas visitas de personas de diferentes pueblos de la Isla en busca de petates y orientación sobre la elaboración de los mismos". Nos pregunta qué ha hecho ella para que la elogien tanto. Le contestamos que ella es la Matriarca del Petate y Artesana Mayor de Puerto Rico, y que ha recibido numerosos premios y homenajes por su arte en el tejido del petate. Además, es un ser humano extraordinario que inspira paz y alegría, los cuales proyecta a los demás.

Estatua en honor a Doña Monserrate, por el escultor corozaleño Ramón CHIQI Moreno

En
honor a sus valores morales, culturales y espirituales, se está esculpiendo una estatua que se colocará en la Plaza de Recreo José A. Busigó de nuestro pueblo de Sabana Grande. La misma recoge su vida y obra como aportación a los Estatua en honor a Doña Monserrate, por el escultor corozaleño Ramón CHIQI Morenovalores culturales de nuestro país. Mientras el escultor corozaleño Ramón "CHIQI" Moreno trabaja en su obra, doña Monse lo entretiene con sus anécdotas, pero le dice: "Tengo que quedar linda y no me dejes las arrugas que expresan la lucha y el amor por el petate". Manifiesta con orgullo porque muchos artesanos sabaneños han aprendido el tejido del petate y hacen piezas diferentes a las que tradicionalmente ella elabora. Su deseo es que más personas aprendan el tejido, porque este trabajo la hace feliz y quiere que cuando ella muera se quede para las nuevas generaciones.


Doña Monserrate Montalvo Montalvo, pilar de nuestra cultura

PILAR DE LA CULTURA SABANEÑA

De
viaje hacia el Bosque Estatal de Susúa en Sabana Grande, se encuentra un gran personaje de nuestra cultura: Doña Monserrate Montalvo Montalvo, que tejiendo un petate comenzó a narrar una gran historia.

Allá
para el año 1910, nació una niña con un increíble don de tejer usando la propia naturaleza. Su vecino, el bosque, sería su mejor aliado. Pasó el tiempo y aprendió de sus padres la importancia de trabajar y de mantener a su familia. Ya a los nueve años podía tejer en petate. Buscando en el bosque las mejores palmas de petate para desarrollar su obra, mantenía a su familia vendiendo los trabajos. En aquella época caminaban monte abajo hasta San Germán para vender a cincuenta centavos un tejido de petate para usarlo como cama en el piso de los hogares. De regreso llevaba el sustento de su familia hasta la próxima semana. De sus padres aprendió los valores de nuestra cultura, nuestra herencia de pueblo y la humildad y simpatía que la caracteriza.

Hoy
tiene una gran familia que ha sido receptora de la herencia de sus manos, que han enseñado a muchos sobre este arte para que perdure a través de los siglos. Hoy, a sus noventa años, sigue visitando su amigo el bosque para remover los cogollos de las mejores palmas de petate para que su obra siga adelante y no se pierda su legado.

Gracias
a Doña Moserrate Montalvo y a su familia por dejarnos ser partícipes de sus recuerdos y añoranzas para que los pueblos del mundo puedan disfrutar su talento.


MATRIARCA DEL PETATE
Por: Carmen Rivera Lassén**

Para
llegar hasta el barrio La Torre sector Cedro de Sabana Grande hay que tomar la carretera cuesta arriba y monte arriba hasta el Bosque de Susúa. Allí se encuentra a la vera del camino la casita rosada de doña Monserrate Montalvo, LA MATRIARCA DEL PETATE. Desde su casa modesta, domina el quehacer artesanal a las puertas del Monte del Estado. Comparte el barrio con sus familiares, hijos, nietos y biznietos que siguen con ella la tradición de tejer y coser las eneldas para confeccionar esteras, carteras, escobas, escobillones y adornos.

Cuando
la visitamos acababa de llegar del pueblo, se preparaba para celebrar sus 90 años, que cumplió el 4 de octubre. Los nietos querían darle una sorpresa pero ella había decidido elaborar los centros de mesa y los recordatorios para el evento.

Aprendió
a tejer el petate con su papá. Su familia se dedicaba esta labor y ella desde los quince años tuvo que incorporarse a la industria hogareña de cuatro generaciones. Al morir su padre quedó con una tía para dedicarse al petate. Se casó con don Benancio Pagán con quien tuvo nueve hijos. El se dedicaba a hacer escobas y sombreros.

Tejiendo la palma de petate

De
su familia obtuvo el conocimiento de las técnicas básicas del petate, pero ella reconoce que su trabajo es como el de los demás. Le pone énfasis a las terminaciones y da doble costura con el cordón de curricán. Lamenta que no puede ir al monte a buscar material para hacer la soga. Ha enseñado a sus hijos, nietos y otras personas, aunque lamenta que sólo 20 personas se dedican de lleno a esta artesanía. Su gran discípula es su hija Cándida Paula Pagán, quien aunque sordomuda se ha certificado como artesana y elabora cestos y carteras con el petate.

pleitasAl visitar su casa nos llevó a su taller donde tiene el telar. Allí tras la elaboración de las empleitas, el tejido de petate amarrado en forma de rueda, se montan las piezas. Estas se cosen con agujas hechas de tea, que elaboran doña Monserrate y su hija. La empleita se monta y se corta del largo deseado para la manufactura de la pieza. Todo se hace con los cogollos de la palma de petate que se encuentran en el norte del bosque de Susúa. Iba antes al monte y buscaba las hojas de forma de abanico para limpiarlas, ponerlas al solo brevemente y luego tejerlas. Ahora los nietos le buscan las hojas.

Todavía
tiene un fogón para cocinar todos los domingos. La leña se consigue en el monte. Ese mismo monte le suple la materia prima a todos, a su hijo Ramón Pagán, quien hace escobas y escobillones, a Betsy Acosta, esposa de un nieto quien tras vivir 32 años en los Estados Unidos, llegó al barrio y aprendió del petate con doña Monserrate; a Santa Pagán, una nieta que se dedica a hacer esteras y lazos.

Doña
Monserrate describe con orgullo su artesanía. Se hace el petate desde el siglo XIX. Primero se elaboraban esteras que se usaban para dormir sobre el piso. Luego se usaron para tender el café. Al petate no le da polilla, es fácil de limpiar pero no se debe mojar. Puede usarse para preparar alfombras, mantelitos y para forrar cajas como se hizo para la exhibición "La herencia africana" en el Museo de Las Américas, en el Cuartel Ballajá en el Viejo San Juan.

Estatua en honor a Doña Monserrate, por el escultor corozaleño Ramón CHIQI Moreno

Días
antes de nuestra visita le habían tomado las medidas para un busto que se habrá de colocar en la plaza del pueblo. Estaba contenta y agradecida de que la fueran a honrar en el pueblo que lleva el sobrenombre de la artesanía de la cual es la matriarca.

Sus
trabajos se pueden conseguir en el Festival del Petate, que se celebra anualmente en el mes de diciembre en Sabana Grande, en las ferias de la Compañía de Turismo, o por encargo al teléfono 873-0076.

** Artículo publicado en la sección Por Dentro, El Nuevo Día, 22 de octubre de 2000.

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