NUESTRA BARRACA Por: Angel M. Pagán Santana
PRÓLOGO
Mi hermano Otilio (Tito) y yo (Angel), agradecemos mucho a toda aquella persona que se interese en leer y compartir con nosotros este libro. Sabemos que algo positivo del mismo han de disfrutar.Como sabemos que donde está presente la mano del ser humano también está el error y que además, todos no vemos las cosas igual ni pensamos lo mismo, esperamos que lo malo que encuentren en este escrito nos lo toleren y que hagan lo que puedan para mejorarlo.Como podrán observar, hemos usado un lenguaje sencillo y fácil de entender para que tanto el grande como el pequeño puedan entenderlo, disfrutarlo y hacer sus críticas en beneficio de las cosas buenas que buscamos para una mejor vida.Lo que ustedes lean en este libro es un relato honrado, honesto, humilde y claro, que hace honor a la verdad que nosotros hemos vivido, disfrutado, sufrido e hicimos para superar las muchas y diversas adversidades que tuvimos que enfrentar en momentos de grandes limitaciones, de índole privada, para poder crecer positivamente.Luego de reconocer las bondades y las grandezas humanas de tantas personas buenas, que nos ayudaron a formarnos y ponernos en condiciones de ver las cosas con una mejor visión analítica, hemos podido observar lo más valioso en el movimiento diario. Se trata de la vida misma. Por tal razón, queremos empezar haciendo un breve análisis al efecto.Nosotros vemos la vida como el alma. Como la fuerza interna mediante la cual obra el ser que la posee. Como la energía que motiva la acción. Como el tiempo que transcurre desde que el ser se forma hasta que nace y desaparece. Y como lo más grande que nuestro Señor Jesucristo y su Padre han dado al mundo.La vemos complementada con los recursos naturales tales como: tierra, bosques, agua, aire, humedades, minerales, oxígeno, sol y la luna. A todas estas cosas importantes, se le añaden los animales, que forman la cadena alimenticia de todos.Es una realidad, que Dios al darnos una cosa tan hermosa, como es la vida, nos impuso unas altas responsabilidades. Entre éstas el respeto, el aprecio, el amor, la protección y conservación de la vida. Nos enseñó además la gran responsabilidad de conservar, querer, proteger y cultivar los recursos naturales positivamente para el bien de todos. Nos enseñó también que fuimos creados a su semejanza, que tenemos y debemos de vivir y convivir armoniosamente tratando a los demás como a uno mismo para una vida sana.A tal efecto hizo la Ley que está contenida en los Diez Mandamientos, que indican claramente y sin dudas los derechos, obligaciones y límites que el ser humano tiene para disfrutar de una vida positiva. Encontramos además las advertencias pertinentes, con sus resultados para los que no obedezcan esa Ley.Podríamos decir que esta Ley constituye el punto de partida para las leyes que el hombre ha hecho para sus gobiernos. Sin embargo, vemos que las leyes que el hombre hace son muy maltratadas con frecuencia por el hombre mismo, creando dudas e insatisfacciones que alteran negativamente nuestras vidas. También escuchamos decir con frecuencia, "La Ley que hace el hombre la burlan a veces y quedan impunemente los violadores, pero la Ley de Dios nadie la puede burlar sin recibir su castigo." Por eso con frecuencia se escucha decir, "El que aquí la hace, aquí la paga", "Haz bien y no mires a quién", "Todo nace, se desarrolla y muere... solo quedan las obras hechas..."Jesucristo y sus padres José y María nos dejaron un gran ejemplo de tolerancia, comprensión, resistencia, valentía y grandeza humana. La Biblia nos dice claramente que fueron perseguidos, atropellados y castigados injustamente por los que poseían el poder material en aquél tiempo. También los sometieron a serias humillaciones sufriendo muchas miserias. Sin embargo, su fe, perseverancia, amor y grandeza humana, les permitieron superar todas las adversidades. Una victoria significativa que nos ofrece una esperanza e inspiración para seguir la lucha hasta la eternidad que cada uno se gane.Dentro de ese concepto nosotros hemos tratado de vivir, sin buscar honores, sin querer ser mejor que nadie. No buscamos lucros económicos, porque no los interesamos. Queremos mantener la humildad en palabras y hechos dándole la mano siempre al que la necesita sin esperar recompensa. Mejor aún, repudiando el odio y la maldad y haciendo honor siempre al amor, a la tolerancia, a la comprensión y al trabajo. Así esperamos que ustedes lo entiendan a través de este trabajo. Que nos toleren con humildad mientras disfrutan del libro.No pretendemos ser escritores, porque no lo somos, tampoco poetas, porque no lo somos, sino que nuestro interés y deseo es que reduzcamos la velocidad con la cual estamos viviendo. Empecemos a pensar más en nuestra familia sacando un poco de tiempo para compartir con ella, visitando unos minutos la iglesia de nuestra predilección y sacando un tiempito para ayudar a nuestra juventud, que representa el futuro de nuestro Puerto Rico. Mejor aún, guardando una sonrisa con un corto saludo para el prójimo. Así podremos conseguir lo que todos queremos, una mejor unión familiar para bien de todos.
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO NUESTRA BARRACA Por: Dra. Hna. Elena Lugo
NUESTRA BARRACA, de don Angel M. Pagán es una obra de filosofía criolla. Se trata de una sostenida reflexión sobre la vida y la felicidad en circunstancias difíciles, con sus ilusiones y desiluciones resaltando siempre lo espiritual sobre lo material con un profundo respeto a la dignidad humana y con gran esperanza.Le llamo criolla por su expresión sencilla y gráfica de la vivencia de nuestra puertorriqueñidad de pueblo pequeño y sentimientos intensos. Es una obra costumbrista y folklórica recogiendo en sus líneas autobiográficas los más ricos matices de las costumbres de una comunidad isleña que era una gran familia. Sus descripciones de los juegos, de los ritos comunitarios y de la liturgia religiosa revela el alma de nuestra gente como una rica en aprecio de las relaciones humanas, de las virtudes, de la confianza, la honestidad, la hospitalidad y el servicio bondadoso y generoso.Cuenta con un mensaje educativo enraizado en una ética de arraigo personal y de impacto profesional al advertir los peligros del orgullo y las ansias de poder, como el descuido del ambiente como contexto de nuestra vida personal. Aconseja la convivencia respetuosa de la autoridad como el cultivo de la bondad hacia los dependientes o los menores de edad. Sus páginas ofrecen una psicología de la adolesencia sabia como prudente. Señala como las vivencias difíciles no han de llevar al rencor o la venganza sino más bien a la acción responsable y comprometida. Don Angel, con un tono humilde nos regala lecciones de su vida sin miedo a que le interpreten mal, esa valentía denota una gran sabiduría. Sabe reconocer sus logros y agradecer a otros. Esto es nobleza.Quiero ahora destacar algunos de los elementos que me llamaron la atención, sin por ello desestimar los que por brevedad omito.1. Siendo de Sabana Grande, describe la devoción a la Virgen delPozo desde una perspectiva histórica que presta objetividad al conflictoque la prensa ha acentuado, es decir, nos ofrece una opinión prudente ybalanceada.2. Dibuja el escenario exterior e interior del cortador de caña, delportador de la caña a la central, haciéndome recordar mi niñez como hijade un ingeniero mecánico y sobrina de colonos, afortunadamenterecordando a estos familiares como personas justas y cristianas anteel obrero y el labrador.3. Don Angel nos revela una política comprometida con el servicio pormedio de anécdotas que animan a creer en la bondad de nuestrospróceres más cercanos en la historia política y cultural. Su diagnósticode la vida social actual es agudo y profundo.4. Se anima a ofrecer unos principios educativos que ven en laadversidad un desafío a la creatividad y a la energía humana. Denuncialo que Juan Pablo II describe como la "cultura de la muerte", a la vezque anuncia como la cultura de la vida necesita a Dios, necesita lafamilia y de una comunidad comprometida con la democraciaparticipativa.5. Don Angel muestra una fina sensibilidad hacia el valor específico dela mujer, a quien siempre llama "dama", y una singular veneración porsu madre a quien denomina "mamacita". ¡Así son los caballeros!Es ésta una obra que cuando la inicié en su lectura no pude ponerla a un lado. La recomiendo a los padres, maestros, dirigentes religiosos y en particular a la juventud quien necesita de figuras paternales y profundamente humanas y religiosas como Don Tío Angel.No puedo concluir sin destacar un elemento singular de la obra. Aún si escrita en su mayoría a modo autobiográfica, destaca la convivencia con su hermano, Don Otilio, hacia quien muestra tal respeto y fidelidad como ha de ser entre hermanos.
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