Bandera de Sabana Grande Bandera de Puerto Rico



Escudo de Sabana Grande

Sabaneños Ilustres

Los pueblos, su gente e instituciones, se hacen grandes cuando pueden mostrar con orgullo su historia.

sentado, El Padre Nazario, un Hombre de Dios

José María Nazario y Cancel1
(El Padre Nazario)
(1838 - 1919)

El
padre José María Nazario y Cancel nació en la tierra petatera el 8 de septiembre de 1838. Vivió 81 años; y los mejores de su vida los pasó en un pueblecito de la costa sur de la Isla (Guayanilla), dedicado a sus estudios históricos y a su apostólica misión. Cursó la instrucción primaria en su pueblo natal Sabana Grande y la superior en la ciudad de San Juan y en España. Se distinguió como orador elocuente y filósofo profundo, así como por su modestia. En el 1853, a los 15 años de edad, entró en el Seminario Conciliar en San Juan, donde obtuvo en 1861 el título de Bachiller de Filosofía. En el mismo Seminario estudió la Teología Dogmática, siendo paje del señor obispo fray Benigno Carrión de Málaga, quien lo ordenó sacerdote el 3 de diciembre de 1865. También estudió un tiempo en la Universidad de Salamanca.

El
Padre Nazario fue nombrado cura párroco de Guayanilla en el 1866 y le sirvió al curato de Guayanilla de 1866 a 1871, de 1875 a 1886, de l895 a 1901 y de l9ll a 1912. En el año 1893 publicó el libro Guayanilla y la historia de Puerto Rico.

En
1898 llegaron los americanos por Guánica. Como secuela de este evento arribaron las misiones protestantes a Puerto Rico. El tránsito y el trauma le tocó al Cura Párroco Don José María Nazario. El padre, en su celo religioso, propagaba ideas en contra del movimiento protestante, al punto de que en 1906, refiriéndose a él, el Reverendo Don Herminio Rodríguez escribió en la revista El Testigo Evangélico su artículo "La Piedra de Tropiezo en Guayanilla". Los misioneros protestantes repartían su propaganda en unas revistas que se llamaban "Manzanas de Oro" y el Padre Nazario se encargaba de hacer pedazos las que llegaban a sus manos.

El
Padre Nazario desempeñó el curato de la parroquia de Guayanilla por más de cuarenta y seis años. Estuvo algún tiempo en Juana Díaz, y en 1899 en la Vicaría de Arecibo. Volvióse a Guayanilla, donde estaban sus querencias, y en 1912 abandonó su querida parroquia para irse a terminar sus días a la sombra del robusto árbol del Obispado. El jueves 5 de septiembre de 1919, a las dos de la tarde, en una de las habitaciones del Obispado, apagó su existencia terrenal el virtuoso sacerdote reverendo padre José María Nazario Cancel.

En
un cuarto del palacio episcopal, frío y triste, ante aquél féretro, que guardaba tan nobles restos rezaba arrodillada una dama, sobrina del atleta intelectual desaparecido, doña Ermelinda Nazario de Sojo.

A
la mañana siguiente, su féretro fue llevado a la Catedral, donde se dijo una misa por su eterno descanso, concurriendo muchos sacerdotes y público selecto. Y desde la Cátedra del Espíritu Santo, pronunció una oración Bossuoista el ilustrado fraile capuchino padre Castillo, quien con frases elocuentes enalteció los méritos del finado humilde pastor de almas, evangélico apóstol y sabio investigador histórico, a lo padre Mariano.


APUNTES HISTORICOS SOBRE EL PADRE NAZARIO2
Por: José Luis Pons Torres

En
el 1893, el presbítero José María Nazario y Cancel, respondió a una convocatoria de versar argumentos para evidenciar el lugar de entrada de Cristóbal Colón. El sacerdote, oriundo de Sabana Grande, escribió el libro “Guayanilla y la Historia de Puerto Rico”. La obra se respalda en diversidad de pruebas para centrar su tesis de la llegada del genovés por la playa del sureño pueblo. Historiadores como Eduardo Newman Gandía iide plano lo declararon “loco”, pero en el interín el ponceño regionalista pasa por alto que Nazario y Cancel tiene una formación erudita en varias materias, incluyendo arqueología, filología, astronomía y una afición por la meteorología. El concierto de las voces de Manuel Zeno Gandía, Agustín Navarrete y Mariano Abril hicieron causa común con el sacerdote historiador, avalando la postura de la entrada que ponía sobre el tapete Nazario. No empece al prestigio de los referidos intelectuales, las campañas para restarle credibilidad a José María Nazario y Cancel, minaron también la imagen de autenticidad de sobre 800 piezas arqueológicas que obraban en su poder, pertenecientes a lo que se conoció como la “Biblioteca de Agueybana”.

En
su prólogo, José María Nazario y Cancel advierte que en una visita a José J. Aguayo, en ese entonces husmeador de datos para escribir la Historia de Puerto Rico, se enteró de una información que estimuló su curiosidad. “De él recibí la noticia de la desaparición de algunas poblaciones de la Isla, entre las cuales figuraba Guadianilla”.

El
mensaje de Padre Nazario, adrede o ingenuamente, hace puntal al destacar que “en sus cercanías vivió Agueybana”. Las palabras traducen que Guadianilla es Guayanilla, foco de confrontación con las autoridades españolas. Nazario y Cancel está convencido de esa evolución filológica o alteración fonética. A diferencia de Seva, Guadianilla queda monitoreada en la geografía del litoral sureño. Luis Hernández Aquino, en su “DICCIONARIO DE VOCES INDÍGENAS DE PUERTO RICO” confirma la veracidad del toponimio: “Los fundadores españoles de Santa María de Guadianilla tuvieron en cuenta el recuerdo del río Guadiana, de España, dándose el caso que existían los nombres indígenas de Guaynía y Guayana, por lo cual la tradición popular convirtió Guadianilla en Guayanilla, de resonancia indígena”.2

El Padre Nazario: Historiador

Ocupa
uno de los mejores puestos entre el escaso número de nuestros historiadores provinciales de fin de siglo. Su potente cerebro produjo en 1893 el interesantísimo libro: Guayanilla y la historia de Puerto Rico. En dicho libro sustenta la tesis del desembarco de Colón en Guayanilla en su segundo viaje. Concuerdan con dicha teoría los siguientes escritores: don Manuel Zeno Gandía, don Agustín Navarrete y don Mariano Abril. Afirmaba que Agueybaná tuvo su residencia en algún paraje cerca del puerto guayanillense.

Eduardo
Neumann Gandía lo llamó loco con motivo de la aparición de su libro. Es natural que debido a la falta de más amplias fuentes históricas y a la condición de estos estudios en aquella fecha, incurriera en varios errores.

El Padre Nazario: Arqueólogo

Poseía
un tesoro en piedras indígenas. Tenía reunida una brillante colección de objetos prehistóricos indo-antillanos de más de setecientas (700) piezas de piedra. La "Colección Nazario" era rica en amuletos, algunos collares y piedras de tres puntas.

El
Padre Nazario no quería separarse de su tesoro. Cuando vinieron los americanos en el 1898 las echó al aljibe de su casa. Las restantes se fueron junto con él para el Obispado y luego, por designios del destino, saldrían fuera de Puerto Rico.

El Padre Nazario: Filólogo

Se
consagró por muchos años a profundos estudios de filología. Suponía más desarollada la escritura de los indios borinqueños que la de los indios de Méjico y el Perú. Afirmaba el origen hebreo de nuestros indios.

Tenía
un trabajo inédito: "Escritura fonética de los indios de Puerto Rico, o sea, el caldaico-hebreo".

Colaboró
en La Correspondencia de Puerto Rico.

El Padre Nazario: Astrónomo

Este
anciano venerable, de "rostro rubicundo y pelo blanco como plumaje de gaviota", como lo describiera don Herminio Arzola en su artículo "Mi Personaje Inolvidale", publicado en el Anuario de las Fiestas Patronales de Guayanilla del 1973, estaba muy interesado en los misterios de los astros y de noche dedicaba algunas horas a estudiarlos en su telescopio.

Era
muy aficionado también a los estudios de meteorología y decía que Guayanilla era el mejor punto de la Isla para este género de observaciones.

En
su libro Puertorriqueños Ilustres, el gran historiador Cayetano Coll y Toste nos comenta sobre el Padre Nazario:

"Varones de tal temple diamantino no deben de ser olvidados. No necesitamos que pase el tiempo para juzgarlo, ni que surja la distancia, como pide Emerson, para contemplar las montañas y los hombres.

Tenemos que defender a nuestros ilustres muertos a capa y espada, como caballeros orgullosos de su abolengo ancestral...

Los plafones de la nueva casa del Ateneo reclaman con su muda protesta el retrato al óleo del sabio sacerdote, que vivió como la humilde violeta oculta entre las breñas y saturado el ambiente de sus exquisitos aromas.

El cura de aldea que sabe cumplir compasivo con un apostolado es una de las figuras más simpáticas del Cristianismo; y el Padre Nazario, que tenía el sentido divino de la piedad y la caridad con su altruista corazón, se eleva sobre la condición humana de sus parroquianos. La caridad evangélica y la sabia búsqueda científica embargaron su existencia. Así supo enriquecer la bibliografía puertorriqueña con un libro interesantísimo, fruto de su bien cultivada inteligencia.

Títulos dan los monarcas y las universidades, pero los de mayor ennoblecimiento y valía son los que dan los libros. Que nuestras voces reclamando justicia y homenaje para la memoria del Padre Nazario no se las lleve el ventarrón indiferente y turbonado que sacude nuestras frondas. No olvidéis los fustigantes versos de José de Diego, en 1895, sobre la tumba del patriota Mario Braschi:

"La patria que a sus hijos abandona,
ni hijo, ni amor, ni libertad espere..."

Guayanilla
, su pueblo adoptivo, lo ha honrado designando una escuela y un residencial público con su nombre.


BIBLIOTECA TAINA EN EL OLVIDO3
EL NUEVO DIA

GUAYANILLA
- Mientras se habla de la preservación de los yacimientos arqueológicos, un siglo después de que apareciera la Biblioteca de Agüeybana, persiste una lucha de los guayanillenses por recobrar y estudiar esas 800 piezas que le atribuyen a quien fuera el principal cacique de Boriquén cuando llegaron los españoles. “Guayanilla sigue en pie de guerra, no vamos a cesar”, expresó la ex maestra de historia Francisca Irizarry Lugo, quien también defiende la teoría de que en este municipio fue donde el desembarco de Cristóbal Colón, en 1493.

Las
piedras, cuyo material tiene incrustaciones que parecen de oro, aunque no lo son, no están guardadas en un solo lugar ni han sido ampliamente estudiadas. Parte de ellas, según se informó, está en la Universidad de Puerto Rico; y otra, en cajas plásticas en el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). Además, se alega que otra porción está enterrada cerca de la Iglesia de Guayanilla y que una fracción de las piezas desapareció. Esas piedras son la base de la hipótesis sobre Colón.

La
educadora no está sola en su teoría. Con escritos del padre José María Nazario, el periodista Mariano Abril y el escritor Manuel María Sama, la ex maestra alega que el desembarco fue por Guayanilla, donde el cacique Agüeybana tenía su yucayeque y donde fue hallada, hace más de un siglo, el conjunto de piedras talladas y bautizadas como “Biblioteca de Guaybana (Agüeybana)”.

Aparte
de la teoría de la educadora, que apoya con mapas y documentos, a Agüeybana, descrito como el cacique principal de Boriquén en tiempos de la conquista española, se le atribuyen las 800 piedras talladas, con signos en cuadrículas acrósticas que supuestamente se pueden leer en forma vertical y horizontal.

De
las piedras, poco más de 200 las tiene el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). Estas las halló en 1880 el párroco de Guayanilla, de apellido Nazario, luego de la confesión que le hizo una anciana moribunda de ascendencia indígena, señala el Boletín de la Academia Puertorriqueña de la Historia, publicado en julio de 1980.

La
comunidad es aledaña al área donde una empresa proyecta instalar un parque eólico.

El
hallazgo fue en el barrio Los Indios, que en un extremo colinda con Yauco.

El
arqueólogo Marcel Sigrist estudió las inscripciones y las piezas. Sigrist fue enviado a Puerto Rico por el gobierno de Francia y concluyó que los signos en las estatuillas eran auténticos, con un sistema y propósito.

Esos
resultados reivindican al Padre Nazario de las acusaciones de contratar personas para tallar dichas piedras, destacó José Luis Pons, ex director del Centro Cultural Marina Arzola, en Guayanilla. El padre Nazario, graduado de Filosofía y Letras, nació el 8 de septiembre de 1838 en Sabana Grande. Murió el 5 de septiembre de 1919.

El
religioso no sólo defendía la autenticidad de la llamada Biblioteca de Agüeybaná, sino que Guayanilla fue donde desembarcó Cristóbal Colón. Otras teorías sobre la llegada de el admirante genovés ubican su llegada en las costas de Aguada, Aguadilla, Añasco, Rincón, Cabo Rojo y hasta Guánica.

El
libro Guayanilla y la historia de Puerto Rico, escrito por el Padre Nazario en 1893, resalta "el derecho que tiene Guayanilla a figurar rodeada de honor en la historia de Puerto Rico, puesto que: a su puerto arribó el gran Cristóbal Colón; en sus cercanías vivió Agüeybana; en sus cercanías se fundó la antigua Guaidía, primera población de los españoles en esta Isla".

Norberto
Lugo, quien se ha dado a la tarea de documentar la vida del Padre Nazario, resaltó la importancia de haberse probado la autenticidad de dichas piedras, pues le da validez a la teoría del religioso y lamentó que se le esté dando poca importancia a ese hallazgo.


EL PADRE NAZARIO a 166 años de su natalicio4
Por: Norberto Lugo Negrón
EL CRONISTA INTERACTIVO

El
próximo miércoles, 8 de septiembre se cumplirán 166 años del natalicio del sacerdote sabaneño, José María Nazario y Cancel; quien fue guayanillense por adopción, en los 45 años que vivió en Guayanilla. Hoy es justo reconocer su memoria por la obra magna de investigación sobre la escritura de los indios, que entendía era de nuestros taínos.

Pero
los estudios realizados a las piedras de “la biblioteca de Agüeybaná”, como las bautizó la historia oral indígena resultaron (según un informe de la Sociedad Epigráfica Americana) “que los signos inscritos en las estatuillas son auténticos, hechos con un sistema y propósito, y que los signos pertenecen al idioma silabárico prehelénico de la Isla de Chipre, el hitita-minoico de origen turco-cretense, aunque las sílabas, al ser leídas fonéticamente, resultaron pertenecer al idioma quechua” , (A. Tió, 1981).

Hace
24 años dicho informe preliminar captó la opinión pública de la Prensa del país, con opiniones encontradas y prejuiciados que al día de hoy sólo reflejan inercia hacia este estudio arqueológico-epigráfico que obviamente amerita un seguimiento definitivo hacia lograr su conclusión. Hemos encontrado noticias del 2, 6, y 8 de agosto de 1980, que trabajó el periodista Bienvenido Olavarría, para EL NUEVO DIA, que reflejan interés por esa investigación. No obstante personas que conocen muy de cerca los esfuerzos que dedicadamente gestionó don Aurelio Tió, sólo dejan pasar el tiempo.

Por
ello es nuestra exhortación al pueblo guayanillense y a su honorable Edgardo Arlequín Vélez, a que encaminen nuevos esfuerzos hacia reactivar dicha investigación la cual ha de ser considerada por el Instituto de Cultura. Esa posición nos la manifestó la arqueóloga Marisol Rodríguez Miranda, hace unas semanas en una reunión que tuvimos de seguimiento a las investigaciones que se iniciaron en Santana y en el Bosque Estatal de Susúa. Ello es crucial.

Tió
explicó, conforme a dicho informe preliminar, que “la implicación es que inmigrantes de la Isla de Chipre cruzaron el Atlántico y se establecieron en el altiplano andino muchos años antes de la llegada de Colón; se cruzaron con los naturales y, entre otras cosas, les enseñaron a escribir con su silabario el idioma quechua. Pudieron haber llegado hasta allí bojeando las costas de Sudamérica, o a lo largo del Río Amazonas…los petroglifos de Guayanilla coinciden con los encontrados sobre la túnica bordada del Viracocha, Octavo Inca de Ecuador, es de implicarse otra migración desde la Provincia Oriente ecuatoriana, atravesando el territorio de los indios “jíbaros” entre Ecuador y Colombia hasta llegar a la costa; pudieron navegar en balsas o canoas de isla en isla hasta llegar a Puerto Rico,” (B. Olavarría, 1981) Su valor arqueológico fue reafirmado por el doctor Imanol Aguirre, experto en el silabario vasco.

El
sabio sacerdote sabaneño, desde Guayanilla dijo, en la postrera década del Siglo XIX, que la escritura de nuestros indios era hebráica, debido a que las tribus hebreas que emigraron del Viejo Mundo hacia América a Puerto Rico le correspondió una de las más ilustradas”, (J M Nazario y Cancel, 1893) El Padre Nazario y Cancel, quien fue paje del Obispo Fraile Benigno Carrión de Málaga, en el Convento Porta Coeli de San Germán, en su inicio sacerdotal, fue merecedor de una beca de merced, por su capacidad intelectual, viajando hasta la Universidad de Salamanca, donde estudió lenguas antiguas y lenguas bíblicas.

Viendo
su vida en su contexto total de sus roles entendemos que Dios le proveyó la oportunidad de servir a los feligreses de la Parroquia de Guayanilla con ese y otros propósitos, ya que si se hubiera quedado en España hubiera resultado obispo con otro rol, en otro lugar y no hubiera conocido a la indiecita que le llamó a su lecho de agonía para decirle el lugar donde luego encontraría el que puede ser el hallazgo arqueológico más antiguo aquí.

Confiamos
que el interés del pueblo y el Ejecutivo guayanillense reinicien el reclamo pertinente al Programa de Arqueología del Instituto de Cultura. La historia nos refleja que otros lugares como Brasil, Tennessee, Venezuela, Georgia y en Creta, también tienen ejemplares de signos relacionados a estos. Además, instituciones universitarias de Yale, Harvard, Pennsylvania, Valladolid, Madrid; así como el Museo Británico y el Gobierno de Francia, han emitido sus opiniones -por gestiones que hizo don Aurelio Tió -por expertos orientalistas e indigenistas que coinciden con las de la Sociedad Epigráfica Americana.

En
vida el Padre Nazario fue vejado e humillado hasta llamársele “cura loco”, por personas que no sabían que por su talento intelectual se graduó en 1866, en Teología Moral del Seminario Conciliar de San Juan, “con el más alto honor”, (C Asenjo, 1912) Otros ilustres como Brau, De Acosta, Coll y Toste y Lloréns Torres le calificaban de “sabio” y “sesudo historiógrafo”.

Sin
embargo debemos preguntar críticamente: ¿Será posible que se mantenga un “status quo” hacia este revolucionario estudio arqueológico-epigráfico sin que los profesionales de la arqueología puertorriqueña no se interesen en que se defina y se concluya lo que contiene y significa “la biblioteca de Agüeybaná? Por ello es imperativo que el Alcalde de Guayanilla tome acción. En el pueblo adoptivo del Padre Nazario se puede crear un museo de epigrafía indígena, como centro de investigación arqueológica, el cual también será un singular atractivo para el turismo local e internacional. ¡Se puede lograr!

Hoy,
la información histórica recopilada nos explica cómo el vocablo Susúa vino desde Kenya, África; así como el vocablo petate vino desde México. Así también “la biblioteca de Agüeybaná” nos revelará nuestra civilización ancestral de varios miles de años atrás.


EXPONEN PIEDRAS DEL PADRE NAZARIO5
Por: Alex David
PRIMERA HORA

GUAYANILLA
- Hablan los indios.

Con
motivo de la celebración del 175 aniversario de la fundación de Guayanilla se exhibirá por primera vez un conjunto de piedras arqueológicas, conocidas como las Piedras del padre Nazario, que reúnen importantes datos de la historia prehispánica de la Isla.

Leandro
Hernández, presidente del Centro Cultural María Arzola, informó que la exposición, que se realizará en el Centro, será durante los días miércoles 27 y jueves 28 de marzo.

Los
asistentes podrán observar la Biblioteca de Agüeybaná, como también se conoce al conjunto de piedras arqueológicas.

“Son
más de 800 piedras que las han estudiado profesores de Harvard y expertos en lingüística de Francia que han determinado que son legítimas”, explicó Hernández.

Por
su parte, el alcalde Edgardo Arlequín dijo que “vamos a hacer gestiones para que estén permanentemente en Guayanilla y se haga un estudio para que el pueblo pueda conocer la historia de nuestro pueblo a través de las Piedras del padre Nazario”.

El
Municipio explicó que la colección tiene una historia peculiar que data desde sus hallazgos en fechas indeterminadas en la desembocadura del río Yauco en Guayanilla.

Se
dice que una descendiente del cacique Agüeybaná, conocida como la india Juana, las guardó en lo que hoy es el barrio Magas y durante la invasión norteamericana, en el 1898, le reveló su ubicación al sacerdote José Nazario, un estudioso de la arqueología.

Para
hallar el tesoro, el religioso exploró un túnel donde encontró centenares de piedras con extrañas inscripciones que llevó a su casa parroquial y las comparó con otras del mundo, según consta en el libro “Puertorriqueños Ilustres de Cayetano Coll y Toste”.

El
debate sobre la legitimidad de las piedras le valió enemistades al sacerdote cuando funcionarios gubernamentales lo tildaron de “fantasioso y loco” ante la imposibilidad de ese entonces para admitir que hubiese una cultura más desarrollada en el país de lo que se había pensado.

Con
los años, los hallazgos pasaron al ICP y a la Universidad de Puerto Rico pero no fue hasta el 1980 que expertos de otros países estudiaron las piedras y concluyeron que la colección comenzó su viaje en Chipre y finalizó en manos del histórico cacique puertorriqueño.

“Lo
más importante es que posiblemente tienen sílabas de la isla de Chipre y de los fenicios (de la isla de Creta), que más tarde pasaron a Sudamérica y evidencian una influencia del quechua o los incas porque se han podido identificar palabras”, explicó Hernández.

El
Centro Cultural y Biblioteca municipal ubica en la calle Celso Barbosa y la apertura de la exposición será el miércoles a las 7:00 p.m.


1. Parte de esta información fue obtenida del libro "LOS MUNICIPIOS DE PUERTO RICO", SU HISTORIA Y SU CULTURA - SABANA GRANDE, escrito por el sabaneño Norberto Lugo Negrón; Estado Libre Asociado de Puerto Rico; Departamento de Instrucción Pública; División Editorial; 1988.

2. Pons Torres, José Luis - LA AFIRMACIÓN NACIONAL EN EL OCCIDENTE PUERTORRIQUEÑO

3. EL NUEVO DIA

4. EL CRONISTA INTERACTIVO

5. PRIMERA HORA, Lunes 25 de febrero de 2008.

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