Dr. Manuel Quevedo Báez (1865 - 1955)Fue en nuestra buena tierra sabaneña, donde en la Nochebuena del 1865, cuando el gallo comenzaba a anunciar la Navidad, que vió la luz el niño Manuel Quevedo Báez, quien más tarde honraría con sus ejecutorias a su pueblo y a su patria. Sus padres fueron comerciantes y agricultores, pero el destino le encaminó por la senda del estudio en preparación para más altas responsabilidades. Sus dos primeros maestros, un hidalgo de Cabo Rojo llamado Don Pedro Rodríguez Acosta, y un sacerdote llamado Manuel Fontán Sánchez, fueron los que le dotaron de una instrucción primaria. Luego pasó a San Juan, al Instituto de los Padres Jesuítas y luego al Instituto Civil de Segunda Enseñanza, donde en 1886 obtuvo el título de Bachiller. En esa misma época, junto a un grupo de jóvenes sanjuaneros, fundó un periódico literario titulado El Palenque de la Juventud, del cual fue nombrado director.Al llegar el Año Terrible del 1887, el doctor Quevedo Báez viajó a Madrid, España, para iniciar sus estudios en medicina y cirugía. En la capital española se unió a un grupo que integraba Federico Degetau, Antonio Cortón y otros que al igual que él defendían la causa patriótica contra los abusos del gobernador Romualdo Palacios. Allá en Madrid escribió para algunos periódicos de la época como El Liberal, El Globo, La República y otros. Obtiene el título de Médico en 1894 en el Hospital General de Madrid. Al finalizar su carrera de medicina regresó a la Isla, donde se preocupó y sirvió a las causas más humildes, según él creía que era su misión en la vida. Sirvió como médico titular en los pueblos de Barceloneta, Utuado y Mayagüez a su regreso de la Península. Luego, a fines del siglo XIX, se trasladó a San Juan. Junto a otros amigos médicos funda la Asociación Médica de Puerto Rico, el 21 de septiembre de 1902, y es elegido su primer Presidente. Ayuda a fundar la Academia de Medicina la cual llega a presidir.El doctor Quevedo Báez desempeñó un sinnúmero de posiciones de grandes responsabilidades. Entre éstas se distinguió como Secretario de la Junta Médica Examinadora de Puerto Rico, fue durante tres años Presidente del Ateneo Puertorriqueño, Presidente y profesor de Historia Natural en el Instituto Universitario José de Diego, Director de Higiene Escolar en San Juan, médico de la Comisión de la Policía Insular, Director del Boletín Médico, Vicepresidente de la Sección de Ciencias Naturales del Ateneo, Síndico de la Universidad de Puerto Rico, miembro de la Academia Antillana de la Lengua, Director del periódico El Palenque de la Juventud, y otras más. La capacidad intelectual del doctor Quevedo Báez le proveía talento, tanto en la medicina como en la cirugía, sociología, política, literatura, y el periodismo. Su fina prosa, su estilo elegante al escribir, su oratoria fluente, sus obras científicas y literarias lo colocan en aquel grupo de grandes ilustres puertorriqueños. Este grupo selecto de personalidades sobresalientes lo componía, entre otros, Luis Muñoz Rivera, José de Diego, Federico Degetau, Mariano Abril, Manuel Fernández Juncos y Cayetano Coll y Toste.Para la época del Componte firmaba bajo el seudónimo Luz de Selenio. Su obra cumbre, Historia de la medicina y cirugía en Puerto Rico, lo sitúa como el primer historiador de la medicina en Puerto Rico. Entre sus artículos se destacan: La madre enferma, El secreto de las cartas, Los signos de puntuación, Cartas íntimas de Armando a Laura, Cosas que pasan, Cartas femeninas, Escultura femenina, Huellas del tiempo, y Botón de rosas.El orgullo que sentía el doctor Quevedo Báez por su pueblo lo dejó plasmado en el siguiente pensamiento: "El amor al lugar donde se nace, por pequeño que sea y por olvidado que del mundo esté, trasluce el amor que sentimos por la patria."Este hijo de Sabana Grande fue uno de los primeros cuatro médicos sabaneños. Dedicó su vida al ejercicio de su profesión para beneficio del pueblo. Murió en el año 1955, en San Juan.
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