Retrato de la Madre

Hay
en la vida del hombre una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados...; una mujer que, siendo joven, tiene reflexión de una anciana, y en la vejez trabaja con el vigor de la juventud...; una mujer que, siendo ignorante, descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y siendo instruída, goza con el candor de los niños...; una mujer que, siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama, y siendo rica, daría con gusto todos sus tesoros por no sufrir la herida de la ingratitud en su corazón...; una mujer que, siendo vigorosa, se estremece con el vagido de un niño, y siendo débil, se reviste a veces con la bravura del león...; una mujer que, mientras vive, no la sabemos estimar, porque a su lado todos los dolores se olvidan, y después de muerta, daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un solo instante, por recibir de ella un solo abrazo, por oír un acento de sus labios...

De
esa mujer no me exijáis el nombre, si no queréis que se anude la voz en mi garganta y se nublen con lágrimas mis ojos, porque ya la he visto pasar en mi camino...

Si
alguno os preguntare quien es, respondedle que estas palabras son un fiel bosquejo del retrato de nuestra madre.

¡Benditas
las madres dignas del mundo, en el ara de cuya pasión santa oficiamos la letanía de nuestros amores filiales! ¡Benditas en su amor que tiene trazas de lo divino...! ¡Benditas por que se dan cada día...; benditas por la resignación sacrificial de sus almas buenas...; benditas por parecerse a Dios!

Nuestra madre, hacedora de virtudes y señaladora de caminos; aquella que conoce nuestras debilidades más íntimas y secretas; la que no conforme con darnos la existencia, nos entrega su vida en un acto callado de abnegación y sacrificio. A ese ser tan especial el insigne poeta sabaneño don Calixto Carrera Montalvo le canta, y a continuación les traemos varios de sus poemas, publicados en su libro "Mater Amábilis".

ORGULLO SAGRADO

Madre, en amores tan rica,
tú me causas sacro orgullo
que el saberme hijo tuyo
me ennoblece y dignifica.

Justo es que orgullo se aliente
por tu amor aquí en mi pecho,
si me siento satisfecho
de tu amor tan consecuente.

¡Como me llena por dentro
un sonado regocijo..!
¡Hay razón! ¡El ser tu hijo
un privilegio lo encuentro!

Nacer de madre tan santa
fue gran dádiva del cielo...
Eres ángel de consuelo
que mi sol de fe levanta.

Tú, preciosa..; tú, benigna..;
tú, virtuosa flor de amor..;
llevas la esencia mejor
que ser madre es cosa digna..;

Mas por ese don tan caro
de tu afecto asaz fecundo
la mejor mamá del mundo
con orgullo te declaro.

Yo bien sé de tus martirios
y que haciendo bien, tus manos,
por servirle a los humanos
se amustiaron cual los lirios.

Yo lo sé... Con tanto don
es justicia que hoy estime
el cariño más sublime
del más santo corazón...

Y en el día consagrado
en tu honor, te da mi alma,
en lugar de lauro o palma,
su poema emocionado...

Y lo dá mientras presiento
que carece de ropaje
que te exprese el homenaje
de mi puro sentimiento.

Y aunque poco en mi poema
por ser torpe yo te digo,
¡dulce madre!, te bendigo
por tu lealtad tan suprema...

Y en el día más hermoso
del año, le ruego al cielo
que me guarde el gran consuelo
de tu amor tan venturoso.

DIOS BENDIGA LAS MADRES

Dios bendiga las madres, las sublimes mujeres
que en sus vidas alientan los más puros quereres,
las que sienten el peso del deber cada día
y se dan en martirios, con amor sin falsía...

Dios bendiga las madres que conocen a diario
del dolor de los hijos el fecundo Calvario;
las que dando otras vidas, desgarraron sus entraña
y llenaron sus almas con amor que no engaña..;
las que echaron al aire sus canciones de cuna
y en el hijo miraron su viviente fortuna;
las cuitadas que al borde de los lechos gemían
al saber que sus hijos de un dolor padecían..;
las que fueron lactando sobre el pecho un chiquillo
que más luego enrutaron del vivir por el trillo..;
las que dieron al hijo, como flor, sus consejos
y a sus hijos aún miman cuando llegan a viejos..;
las excelsas mujeres que en su santo develo
hacen ver a los hijos el hogar como un cielo;
las que dando sus vidas y entregando sus almas
por sus luchas heróicas no brindándoles palmas;
las que espinas hollaron del ardido sendero
y segaron martirios..., y su cruz fue de acero...

Dios bendiga las madres, en su santo derroche
de cariño sin tacha, de pasión sin reproche;
las que alientan al hijo a la intrépida lucha
y de tanto que amaron su cicuta fue mucha..;
las que cumplen gozosas el deber de sus sinos
y perfuman la vida con sus óleos divinos..;
las que tienden la mano de bondad para el acto
y renueva esperanzas de su amor el contacto;
las que el hambre agarrota y les da pronta tumba
porque así no permiten que un hijito sucumba;
las que hicieron las horas del vivir exquisitas
y en silencios amargos mascullaron sus cuitas...

Dios bendiga las madres, las que santas y tiernas,
por su amor se merecen las moradas eternas..;
las que sangran sus vidas en miríficos llantos
y merecen por ello galardón, cual de santos..;
las que impregnan el alma de una fe tan intensa
que se hicieron muy dignas de eternal recompensa;
las cuitadas que a diario sus Calvarios han visto
y son dignas de hallarse perpetuadas con Cristo...

Dios bendiga las madres..., las sublimes mujeres
en sus pechos alientan los más puros quereres;
las que sienten el peso del deber cada día
y se dan en martirios, con amor sin falsía.

BENDICELA SEÑOR

Gracias mil, querido Dios
doy a tí con regocijo
al clamar cual digno hijo
"¡Cual mamá no existen dos!"
Ella es santa de alma pura
que me quiere con ternura
que es rayana en la dación...
Mi sendero alumbra ella
con la luz que dá la estrella
de su noble corazón...

Ella es buena... Yo la quiero
por lo tanto que me mima
y a mí nadie así me estima
ni me da su amor entero...
Porque soy, Jesús, buen niño,
como premio a su cariño
y perene devoción,
por ser ella mi tesoro,
con sentido amor te imploro
que le des tu bendición.

AMALA NIÑO

Niño que tienes una madre buena,
ámala mucho con amor sin tasa
que ella es la lubmbre de tersura plena
que alumbra los rincones de la casa.

Amala mucho, que su gloria amena
es dulcedumbre que a los años pasa
y el lúcido recuerdo te aserena
cuanta experiencia la existencia amasa.

Ama a tu madre con amor devoto
y ten, cual cazo a la bondad no roto
o a su consejo, el corazón sumiso.

Amala, niño... que la madre es digna
de toda bienandanza y ello te signa
cuan digno ante el Señor que así lo quiso.

¡CUAN TE QUIERO!

¡Oh dulce madre mía! ¡Si pudiera
darle forma feliz al pensamiento,
decirte la emoción del sentimiento
y darte el alma entera
en agradecimiento
y en mis estrofas de pasión sincera
dornarte lo que siento..
!Empero, mi mamá, algo me abruma
y en tanto mucho trato y desespero
la fuerza de expresión en mí se esfuma
y solo sé decirte, "¡Cuan te quiero!"

TIERNA MADRE

En el día de ventura
¿qué te digo, tierna madre,
si no hay frase que me cuadre
al loar tu gran ternura?

Eres madre dulce y buena
y el vivir haces tan suave
que me antojo ser un ave
que de miel su canto llena.

Y con miel de amor te canto
a la par que amor prodigo
y al igual que Dios, bendigo
tu cariño sacrosanto.

En el día de tu gloria
te deseo paz y gozo
y que sea tu alborozo
real laurel de la victoria.

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