Ya la férrea maquinita
del trensito de batata
pita y pita
por su pista... Se diría
que al correr, la larga vía
desbarata...
¡Rata... rata... rata... rata!
suena el acero en acero
como lata sobre lata...
¡Rata... rata... rata... rata!
Parece que va ligero
por el pitar altanero
Lo parece... pero... pero...
es anuncio el...rata, rata.
Plomo lleva en cada pata
mi trensito farfullero...
Va despacio
con su arrastre de batracio
y a pesar de tanto estruendo
el viajero se halla viendo
con sus ojos cada espacio,
cada casa, cada loma, cada cerdo,
que es el tren pausado y lerdo
como nadie que recuerdo...
¡Píiii..! ¡Píiii..! ¡Píiii..!, su pito suena
y con ecos montes llena
la pujante maquinita...
El terror de un asno incita
y en rebuzno que dá al viento
no demuestra estar contento
el arisco borriquito
que mi tórrido trensito,
con el tren que ardiente viene
y que al punto se detiene
esto es, si le conviene,
en cualquier senda que cruza...
Vuelve y pita;
dá más humo
y con él del agua el zumo
y de nuevo tal se irrita.
¿Nos iremos de paseo?
¡No descuides tus costillas,
que el continuo traqueteo,
y el fortísimo jaleo,
si no causan tu mareo
fuera vas de las casillas..!
Más la paga es muy barata
en mi gran tren de batata
y me gusta el "Rata... rata..."
que mi cuerpo desbarata
cual si fuera hecho de nata...
Ver me gusta a mi trensito
cuanto humea, humea, humea,
traquetea, y traquetea,
pito asaz sobre pitito.
Ver me gusta a mis paisanos
(aunque yo con ésto peque)
disfrutar igual tembleque
por los campos borincanos...
Me complace ver las ruedas
como zebras al galope
de la vía sobre el tope
con más ruido que las sedas.
De su conductor se cautiva
el uniforme
ajustado y tan conforme
a ese tren "pata de chiva"
o respingos de mal chivo...
Es un gozo del asiento
ver pasar solar nativo
que hacia atrás se corre lento
cuando el fiel tren de batata
tanto y tanto se dilata
que escribir se puede un cuento,
si no fuere por la lata
del continuo "rata... rata..."
¡Oh trensito, allá lejano
por mi suelo borincano
quizás lerdo como el cerdo,
pero siempre me recuerdo
de tu pito campechano
y te añoro
y en recuerdo tal, sí, lloro
porque en tí mi fantasía
recorrió la blanca vía
y eras cuna muchas veces
de mis díscolas niñeces
cuando en mágicos vagones
me robé mis paseítos
y encantaron esos sones
de cadenas y de pitos..!
Tú serás tren de batata
con tu "Rata... rata... rata...",
más perdiéndote, te lloro
como quien pierde un tesoro
y es justicia si te añoro
tu farfulla de rampante
que enseñome en un instante
que mi suelo no era todo
que en espacio y acomodo
se haya mundo por delante.
Yo, cual tú, mi tren amado
voy también en loco trote
por la vía, dando azote
a mi ser atropellado...
Me és la vida luenga lata,
un continuo "Rata... rata...",
resoplido, humo, jaleo,
campanilleo, ajetreo,
¡como tú, tren de batata!
Llevo cien vagones brunos
con los dolos más malignos
y en primera, sueñan unos
pasajeros dormilones
desvencijados e indignos
que hacen nido en mis vagones...
Son ensueños idos..., idos...;
Van conmigo no sé adonde...;
por parajes escondidos
la estación de paz se esconde
y a mi pito no responde...
¡Ay, por eso voy despacio
con mi salto de batracio,
con fugaz vida de lata,
con mi "Rata... rata... rata...",
¡como tú, tren de batata..!!